martes, 22 de septiembre de 2026

Los Sefardíes, de José M. Estrugo Hazán


José M. Estrugo Hazán nació en Esmirna en 1888 y falleció en La Habana, en 1962, a donde había llegado como exiliado español del Franquismo. Con 23 años emigró a Los Ángeles, después de haber estudiado en el Cairo. Allí además de pertenecer a la sinagoga Tiferet Israel, se unió a la Logia Occidental 363. En 1921 viajó por España y en 1933 publicó en ese país su libro El retorno a Sefarad. A continuación una reseña de su libro Los Sefardíes, editado en La Habana en 1958. En Cuba fue miembro del Centro Sefaradí. 


Los Sefardíes,  de José M. Estrugo. Editorial Lex, La Habana, 1958.


Por José María Chacón y Calvo, Diario de la Marina, 22 de junio, 1958, p. 10-D

Es un volumen a la rústica de 144 páginas, del cual se hicieron alrededor de 2000 ejemplares, agotándose la edición en pocos días. La obra se encuentra en las bibliotecas, donde puede ser leída.
Sefarad – según explica Estrugo- significa Iberia (España y Portugal) y Sefardí o Sefaradí quiere decir ibérico. El habla de los Sefardíes es el “ladino”, o sea, el castellano de la época de Cervantes.

Sobre el modo de hablar de los Sefardíes tuve una curiosa experiencia en Nueva York hace veinte años (~1938). Entré en un pequeño comercio atraído por la calidad y el precio de una camisa. Me acompañaba una dama, con la cual conversaba en español. Me dirigí a un joven indicándole en inglés el deseo de adquirir aquella prensa y él me contestó en español.
-¿Son Uds cubanos? – nos preguntó 
-Asentimos-Y él prosiguió: “Yo viví hasta hace poco en Cuba. Tuve una novia a la que quise mucho en Trinidad.

La charla continuó durante más de una hora, y al mostrarme admirado de encontrar en el corazón de Nueva York a alguien que hablaba español nos informó que había una colonia de Sefardíes muy numerosa que hablaba “Ladino”. Convine con él una visita a los mercados donde ejercían el comercio y fue una emoción inolvidable escuchar a los Sefardíes neoyorkinos conversar sentenciosamente en el idioma de Don Quijote y de Sancho Panza pues había leído a Cervantes siendo muy joven en el castellano antiguo del original.

También visité la vieja iglesia a que hace referencia Estrugo, en Broadway y Wall Street. Me atraía como a él el poético espectáculo de las antigua tumbas de los Sefardíes con sus nombres y apellidos ibéricos.

Es tan hermoso el libro de Estrugo que no quiero revelar su contenido para que el lector pueda descubrir por sí mismo muchas de las respuestas que la gente que desconoce la historia de esta raza se formula frecuentemente.

Felicito al autor de la obra, lamentando que la primera edición haya sido tan limitada, por lo que le instamos a lanzar la segunda.

Por ejemplo, Estrugo me dio la clave del por qué los indígenas de Guatemala llaman “Ladinos” a los blancos o a los de su raza que adoptan el idioma y las costumbres occidentales.