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| @Destino Sefarad |
El ADN no otorga cultura, religión o etnia a un individuo, mucho menos valores éticos, pero sí puede ayudar a entender las migraciones poblacionales a los largo de la historia en diferentes lugares y con ello descifrar genealogías, profundizar en acontecimientos históricos y explorar el origen y antepasados de las comunidades humanas.
En el caso de la presencia judía en la península ibérica y sus descencientes en Hispano América, esta presencia se encuentra documentada desde las colonias griegas en la costa mediterránea y sobre todo con la llegada de los romanos, en sitios como Mérida, Cáceres, Elche y Tarragona. Y en el caso del Nuevo Mundo, con la llegada de los españoles, los portugueses a partir de 1492.
Con el avance de la genética, el estudio de la huella poblacional de los judíos en dichas regiones se ha incrementado, validando los hallazgos documentales y arqueológicos adelantados por estudiosos en el pasado.
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1492 marcó el inicio de la diáspora judeo sefardí alrededor del mundo, llevando consigo más de 1500 años de historia en la península ibérica. |
Adams S, Bosh E, Balaresque P, El legado genético de la diversidad religiosa y la intolerancia: los linajes paternos de cristinanos, judíos y musulmanes en la península ibérica, Revista AJHG, Vol. 83, Num. 6, 2008, pp. 725-36
Entre los resultados a partir de las muestras analizadas aparece que el 19.8 % de los españoles cuenta con marcas genéticas asociadas con poblaciones judías masculinas (haplogrupos J2, J (xJ2) y G, sefardíes en concreto, que, aunque no son predominantes, representan porcentajes mayores al 15% dentro de frecuencias resultantes.
Las consecuencias de este estudio son relevantes si tomamos en cuenta que estaríamos hablando de, solo en España, alrededor de 9 millones de personas.
Chacón Duque, Juan Camilo, Los latinoamericanos muestran una amplia ancestría de conversos y marcas físicas en apariencia nativo americana, Nat Commun 9, 5388 (2018).
Resultados de este estudio muestran que, dentro de la mezcla regional, la población latinoamericana marca más del 5% de estimaciones judío sefardíes, con un promedio de 7.3%, siendo los colombianos los que poseen un 10 % de media. Estas marcas son consistentes con la colonización hispano portuguesa en la que se incluye población judeo conversa huyendo de la inquisición en Iberia.
La investigación concluye que el 23% de los latinoamericanos tendría ancestros sefardíes, como parte de una mayor localizada en el este y el sur del mediterráneo, concretamente en Turquía, donde se refugiaron muchos judíos expulsados de España y Portugal. Estaríamos hablando de alrededor de 150 millones de personas, en el año 2018, fecha de publicación del artículo.
El tercer artículo ha sido publicado recientemente: Pallarés-Viña, L.; Cuesta-Aguirre, D.R.; Campoy-Caballero, M.R.; Armentano, N.; Colet, A.; Malgosa, A; Santos, C. Develando un progrom medieval: Historia Genética de una comunidad judía en Catañula, España, Genes, 2026, 17, 358.
En este caso, el primer estudio de su tipo, se analizan 16 muestras de seis tumbas del cementerio judío en Roquetes, Tarraga, con evidencia de muertes violentas en el año 1348.
Los resultados confirman la mezcla con poblaciones de Canaa, de la edad media en la península ibérica no judías y no islámicas, así como la conexión con poblaciones judías antiguas y modernas, entre ellas las de Erfurt en Alemania, la de Norwish en Inglaterra y las sefardíes de Turquía.
El rasgo distintivo de este estudio es el acceso a muestras de un cementerio judío medieval en España, lo cual permite "fotografíar" a una comunidad específica en un período de tiempo concreto, revelando los antepasados de la misma.
Otros estudios similares podrían expandir los resultados, revelando nuevos descubrientos.



