martes, 17 de noviembre de 2020

Apellidos judíos referidos en la bibliografía sobre Zamora entre 1195 y 1994


Estos son apellidos judíos y algunos conversos referidos en la bibliografía sobre u originarios de Zamora, ciudad y provincia, entre 1195 y 1994. Se incluyen varios reportados por la inquisición en Tras Os Montes, Portugal, con residencia en Zamora. Agrego también nombres a los que la bibliografía se refieren como judí@, pero sin apellidos.

Abadías,  Abad de Aula, Abelaben, Abemiver, Abenamar,  Abenahypón (Benavente)Abenjamil (Toro),  Aben Baça (Baz, Abençali), Abenbazar (Fuentesaúco),  Abenamías, Aben Farax, Abenrrós, Aben Rubí, Abenzón, Abna,  Abohaf (o Aboab), Ámbar, Alashkar, Alba (o Alvo), Albino (Bragança), Abolfazcan (Castroverde de Campos), Alfón, Alonso,  Alvarez, Alua, Arama, Aven Sento, Bellamín (Villapando), Beny,  Berroy (Fermoselle), Bida,  Bueno, Cabeça (Villalpando), Cañizal, Campantón (también Canpanton, Qanpanton, Kanpanton), Cardero,  Carvajal (Bermillo de Sayago y Benavente), Catalán, Castro,  Colodre (Toro), Cominete, Comineto (Benavente), Conde, Chamorro,  Cedillo, Corcos, Cordero, Çaragoça,  Çalama, David (Toro), De la Fuente (Fuentesaúco), Estuñiga,  Fernández, Gambuayo, Garçia,  Gazapo, Gómez (Toro), Gonçalez, Habid, Ha-Leví (Toro), Jambrina (1994, Madrid), Lopes (Trancoso), Luna,  Manrique, Marcos (Villalpando),  Maldonado, Medina,  Méndez (Coimbra), Meir,  Milano,  Monzón (Alcañices), Musa,  Naci,  Melamed (después Nuñez Coronel),  Nuño de Fito, Oeb,  Orabuena (Fermoselle),  Ortuño (Bragança), Paz, Peres, Pordomingo (Sayago), Portuguesa,  Rico (Fuentesaúco), Rodríguez, Romi, Saba, Salón, San Román, Santa Ana, Valçina, Valencia,  Valensí, Venialuo,  Vida, Villalobos (Villalpando), Tornero,  Torralvo, Zamora (además de la ciudad también aparece referido a vecinos en Villalpando)

Nombres:  Abraham,  Acibuena (Toro), Ça (Issac), Jacob, Jamila, Jato, Joachim, Maese Pedro, Misol, Reyna,  Rodrigo, Salomón, Simuel, Urosol (Villalpando). 

Es evidente que varios de los linajes hebreos de la ciudad se originaron en las antiguas juderías andaluzas, probablemente desde la época de las repoblaciones del siglo XI cuando muchos judíos escapaban de las invasiones almorávides y almohades. Luego, a finales  del siglo XV, como ha escrito el profesor José Luis Lacave, es posible que muchos judíos se refugiaran en la región después de las expulsiones de Sevilla, Córdoba, Cadiz y Jaén en 1483.  

No quita, sin embargo, que igualmente se encuentre apellidos de larga data en el Reino de León como Alonso, García, Lopes, Perez, Villalobos y otros. 


Como se aprecia, dada su antigüedad, varios apellidos llevan la Ç que posteriormente evolucionó a Z o C.  Otros son reconocibles en su ortografía actual como Zuñiga. Unos pocos nunca cambiaron como Arama, Aboab, Habib, Luna o Saba y algunos son reconocidos apellidos conversos como Fernández, Nuñez Coronel, Pérez y Rodríguez.  

Aclaro que estos no son los únicos apellidos o nombres judíos en la ciudad y la provincia de Zamora,  aunque sí de los más antiguos en tanto son extraídos de archivos históricos. Otros investigadores se encuentran analizando los cambios y evoluciones de apellidos y nombres como formas de escapar a las persecuciones inquisitoriales. 
 

Aquí algunos de los nombres hebreos en asociación con los adoptados después de la conversión en 1492. Esta información es tomada de Martialay,Teresa,  “Conversos y atribución de identidades conversas en tiempos de la expulsión de los judíos de la diócesis de Zamora” en Amrán, Rica & Antonio Cortijo Ocaña, Eds, Minorías en la España medieval y moderna, siglos XVI - XVII, eHumanista, 2017, 33-46

Abraham de Valencia (Fernando de Valencia)
Abraham aben Rubí (Maestre Fadrique)
Jaco de Medina (Fernand Pérez)
Mosé Obadías (Fernando de Miranda)
Rabí Salomón (Tomás)
Ysaque aben Farax (Pedro Osorio)
Yuçe Melamed (Luis Núñez Coronel)
Reyna Corcos (Isabel Osorio)

Abraham Aben Baça (Juan de la Peña)

Estos nombres aparecen en el artículo sólo como conversos.

Clara (wife of Tomás)
Isabel Fernández (viuda de Simuel of Ámbar) y sus hijas
Martín Alonso (dos personas con el mismo nombre)
Fernand Gómez, su esposa e hijos
Manuel Pérez
Isabel Fernández (viuda de Simuel Gambuayo) y sus hijos
Alonso de Zamora
Juan de Zamora
Juan de Valencia
Maese Pedro


Los judíos de Bragança

Bragança fue una de las ciudades portuguesas donde se establecieron judíos salidos de Zamora en 1492. Por siglos mantuvieron sus tradiciones en secreto y sólo a inicios del siglo XX, estimulados por Artur Bastos Ramos (Abraham Israel ben Rosh) (1867-1961), como parte de su labor de rescate, accedieron a hacerse publicos e inaugurar una Sinagoga en Bragança. El proyecto no fructificó debido a los prejuicios de la época hacia los Marranos o criptojudíos, pero la experiencia quedó documentada en la revista Ha-Lapid, dedicada a testimoniar la existencia de comunidades judías en Tras Os Montes, algunas con orígenes tanto en Zamora y León como en Galicia. A continuación los nombres de estas familias como se dieron a conocer en las ediciones de Ha-Lapid en 1927 y 1929.  


Revista Ha-Lapid, Octubre 1927 – constitución de la Comunidad de Bragança, recuperando el rito sefardí de antes de 1496, ver cargos debajo

 

Barros Bastos apunta que a la reunión fueron muchos cripto-judíos

 

Retornos


Dr. Luis Antonio Sa Macías Texeira (Levy Yontob de Sa Macias Teixira) – de Braganza

Delfin Furriel (Daniel Furriel), negociante – Miranda do Douro

José Martins Contreiras (Israel Martins Contreiras)

 

Lista de Cripto judíos de Braganza

 

José Furtado Montanha – presidente

Dr. Ernesto A. Rodriguez – Vicepresidente – los padres de Ernestos viván en Mogadouro

José y Artur de Oliveira Neves – Artur - tesorero

Albino Augusto Borges (vocal) y sus hijas Ana, Rosa, Esther y Susana

Eugenio Carvalho

Cesario Lopes (circuncidado 18 de octubre) – 1er secretario

Francisco Norberto Rodrigues

José Ruano - vocal

 

Revista Ha-Lapid, Febreo – Marzo, 1929

 

Testimonio el Sr. Joao Antonio Ferreira, de 80 años, nacido el 22 de enero de 1849:

 

Familias judías de Bragança

 

Bernardo Ferreira

Antonio José da Costa

Joao Antonio Ferreira

José Bernardo Ferreira

Maria Augusta Nunes

Sá Vargas

Manuel Lopes dos Santos

Luiz Saldanha

Antonio Marcelino Saldanha

João Antonio Nunes

José Castro

Henrique de Lima

Manuel Mendes Pereira

Francisco de Barros

Manuel de Barros

Manuel de Sá Pilão

Antonio de Sá Pilão

José de Lima Furtado (no relacionado con el farmacéutico de Braganza)

Pedro Augusto Lobo

Luiz Carneiro, llamado sacerdote judaico

Antonio dos Passos Furtado

Albano (Albino) Augusto Borges

Francisco, Manuel y José Guimarães

Manuel de Sá Pereira

Antonio de Sá Pereira

Francisco Salisio de Sá Pereira

Belisario y Lucino de Leão

Guilherme Braga, y su tío Dias, negociante en Vinhais

José de Lima

Miguel de Lima Furatado

José Plácido de Lima

El medico Furtado, padre del farmacéutico Furtado

Domingo y Antonio Lopes

José Lopez da Silva

Antonio y João Franco

João Pisarro

José de Barros, dueño de una farmacia en la rua do Bomjardim, no Porto, plaza Pombal

Antonio Jose de Carvalho, dueño de un establecimiento en la alfama de Lisboa

Francisco de Carvalho, vive en Lisboa

Miguel Augusto Nunes

José Nunes, de Rebordelo

Joaquim Augusto Nunes, tenente en Reboderlo, residente de Chaves


 

Refiere también a una mujeres que llamaban sacerdotisas que tenían la misión de trasmitir la religión a los críos

lunes, 16 de noviembre de 2020

Los Díaz Pimienta, un clan sefardí en La Habana de los siglos XVI al XVIII

Jesús Jambrina
Associate Professor of Spanish & History

Viterbo University


Antecedentes

Desde la llegada misma de los españoles al Caribe, Cuba fue receptora de numerosos judeoconversos que enseguida se mezclaron con las poblaciones nativas y judaizaron[1]. Según lo ha demostrado el investigador Eugenio A. Alonso López, el primer judaizante de las Américas fue Juan Muñoz, descrito en los legajos del Archivo de Indias como “indio español Yudio”, quien en 1518 fue llevado a la hoguera en Santiago de Cuba, donde era dueño de minas de plata (Historias recuperadas, 6).


Desde 1516, el propio Bartolomé de las Casas había hecho referencia a los judíos procesados por la inquisición en las Antillas (Ortiz, Introducción, 17). El primer judaizante en México fue Hernando Alonso, quien había sido residente en Cuba, donde, según su propia esposa, practicaba las tradiciones judías y, según otro testigo, había quitado la crisma a un niño bautizado, usando vino y recitando el Salmo 114 (Bejarano Gutierrez, loc. 414-426).  

Durante todo el siglo XVI, se encuentran casos inquisitoriales de judaizantes en Cuba, a donde, como los ha afirmado Fernando Ortiz, Manuel Moreno Fraginals y César García del Pino, entre otros, los criptojudíos escapaban en busca de libertad religiosa y comercio[2]

La tendencia se mantuvo durante el siglo XVII y uno de los casos más renombrados de este siglo, muy bien estudiado por Alonso López, fue el de la mulata María Núñez, mercader de piñas en almíbar entre La Habana y Yucatán, quien, aunque logró salvarse de la inquisición, perdió a una parte de la familia en la hoguera. María, de padre canario y madre africana, fue llevada a México por sus familiares para que estudiara la Ley de Moisés. (María Nuñez, a Cuban Mulatto…, inédito)

Los Díaz Pimienta

Orígenes

Pero quizá sea la familia de los Díaz Pimienta, quienes mejor representan los ires y venires entre Cuba y España de los criptojudíos hispano cubanos. El almirante Francisco Díaz Pimienta (hijo) nació en La Habana en 1594, estando su padre, el capitán Francisco Díaz Pimienta y Franco, regidor de La Palma, de paso por la ciudad – a todas luces una larga estancia (Moreno Fraginals 76, García del Pino 60)

Los padres del primer Francisco Díaz Pimienta y Franco fueron D. Diego Díaz Pimienta y Dña Mayor Franco, inmigrantes originarios del poblado de Cuba (Portugal) a La Palma, Islas Canarias, estableciéndose en el siglo XV en Puntallana (Wanguemert y Poggio 5). Hay que decir que estas islas fueron colonizadas en ese siglo por población portuguesa y española, no poca de ella de origen judío. El nombre y apellido materno son de clara filiación hebraica, lo cual resonará, como veremos, muchos años después en la vida de su nieto.    

 

En el expediente a nombre del almirante, es decir Francisco Díaz Pimienta, el segundo, en 1642 para entrar a la Orden de Santiago aparece como madre Dña Juana Pérez de Mendizabal (Wanguemert y Poggio 48), sin embargo, sus biógrafos descartan que haya sido cierto porque, basado en testigos en La Habana se afirma que

 

… el dicho Francisco Díaz Pimienta no es caballero, ni limpio de sangre por padre ni por madre… es hijo de Fulano Pimienta, de nación portugués, hebreo y descendiente de tales aunque nacido en Islas Canarias según la pública voz y fama que hay en la Isla, y en La Habana, donde hubo al pretendiente por hijo, en una mulata esclava llamada Catalina (…) (Wanguemert y Poggio 51)[3].

 

Por su parte, Manuel Moreno Fraginals, en su libro Cuba/ España, España/ Cuba (1996) afirma que “en el libro de bautismos del sagrario de la catedral (única parroquia habanera que entonces existía) no aparece ningún Francisco Díaz Pimienta y sí una inscripción del 19 de Junio de 1594 (año de su nacimiento según el propio almirante) que dice ‘Francisco, hijo de Catalina, criolla esclava del capitán Bernaldo de Quiroz, de padre no conocido’. Todos los datos concuerdan” (76) 

Empresas transatlánticas

 

Francisco Díaz Pimienta fue el único hijo varón de su padre (el capitán Francisco Díaz Pimienta y Franco) y, aunque lo tuvo fuera del matrimonio con Beatriz Rodríguez de Acosta, su progenitor le otorgó todos los derechos y Francisco (hijo) fue aceptado como miembro completo de la familia paterna, disfrutando los rangos y bienes garantizados a su estrato social.

En 1602 viajó a La Palma donde residió con su familia, en 1609 estudiaba el Bachillerato en un Colegio de los Jesuitas en Sevilla, todo asumido por su padre. Según algunos testimonios del citado expediente para la Orden de Santiago, se casó en Sevilla después de graduarse, pero no se conoce el nombre de la esposa (Wanguemert y Poggio 102).

Según César García del Pino, alrededor de 1604, un Alonso Ferrara, allegado de D. Pedro Valdés, se casó en La Habana con Juana Díaz Pimienta, quien provenía de una “notable familia sefardita”. Y continua: “Este clan de empresarios estableció en La Habana su centro de operaciones, que se ramificaba en distintas direcciones, llegando hasta las remotas costas asiáticas, en pos del rico y fructífero comercio del Oriente” (60). Esta afirmación, basada en documentos en los archivos habaneros, demuestra que había otros miembros de esta familia residiendo en la isla, siendo Juana, posiblemente, hermana del primer Francisco Díaz Pimienta y Franco.  

 

En 1612, Francisco Díaz Pimienta II se unió a la Marina española, en la cual

 

(…) tenemos que admitir todo lo que de este particular se diga de D. Francisco Díaz Pimienta, y verle tan pronto defendiendo el litoral de nuestra península, como internándose para escoltar los galeones que traían el oro y la plata del Nuevo Mundo, y hasta formando parte de la tripulación de los mismos. Así pasó el duro noviciado, cumpliendo siempre órdenes que ponían en riesgo su vida, y cuanto más críticos fueron los instantes, serenaba su alma con el temple de su corazón, para ir poco á poco labrando, ó mejor de mérito en mérito construyendo el pedestal de su fama, que le designaría para la dirección de otras superiores empresas (Wanguemert y Poggio 102)

 

En 1625 - 1626 ya tenía grado de capitán y construía en La Habana dos barcos para la Armada de Indias (Wanguemert y Poggio 81-82), aunque tenía residencia oficial en Sevilla:

 

Según el mismo testimonio, era dueño de un navío de 200 toneladas, que fabricó en el puerto de la Habana, denominado Nuestra Señora de Aguas Santas y sabido es, que los propietarios de estos buques aunque vistieran el uniforme de la armada, disfrutaban de libertad para trasportar pasajeros y cargas de particulares, lo que proporcionaba á sus dueños grandes rendimientos, igual que también eran muy bien remunerados los servicios, que con los navíos particulares se prestaban al gobierno de la nación, lo que constantemente acontecía, por no bastarse la marina militar para cumplir sus compromisos en esta época de formación, y de gran penuria para el Tesoro público (Wanguemert y Poggio 83)

De acuerdo con Moreno Fraginals, sin embargo, además de trabajar para la monarquía, Francisco Díaz Pimienta fue contrabandista, practica muy común en la época y de la cual se beneficiaban tantos los cargos oficiales del gobierno insular como la población de la isla. Para ello Díaz Pimienta construyó navíos con compartimentos no autorizados, convirtiendo a estos en “galeones de carga con defensas” (77) que hacían la ruta entre las Américas y Cádiz. Y prosigue Fraginals:

 

No obstantes las numerosas denuncias presentadas sobre su contrabando en el comercio de Indias, no le removieron de su cargo, en parte porque había anudado muchos intereses y, también, porque hasta sus enemigos reconocieron su insuperable capacidad como navegante, su habilidad excepcional en los enfrentamientos al enemigo, y un valor a toda prueba que le hacían casi insustituible en medio de la gran crisis marítima española de mediados del (siglo) XVII (77-78)

 

En los años siguientes, siendo capitán, Francisco Díaz Pimienta participó en expediciones contra corsarios y piratas, y holandeses en isla Tortuga, Venezuela, Honduras y Brasil, destacándose en todas ellas y muy posiblemente, siguiendo los criterios de Manuel Moreno Fraginals y César García del Pino, marcando el territorio de sus negocios frente a otras redes comerciales de esos años.

En 1634 estuvo convaleciente en la península y en 1635-36 se casó con Doña María Alfonsa Jacinta de Vallecilla en Portugalete (Vizacaya), nacida en 1621. (Wanguemert y Poggio 96).  El primer hijo del matrimonio fue Francisco Díaz Pimienta de Vallecilla (Portugalete, Vizcaya, enero 1637), luego vino Martín José (Cádiz, 29 de agosto 1643), Nicolás y Teresa.

Entre 1639 y 1641 hay noticias de él otra vez en el Caribe, habiendo sido nombrado en 1641 General y Almirante de la Real Armada de las Indias. En esas fechas rescató para España de los ingleses las islas Santa Catalina y Providencia por lo que el rey le otorgó el hábito de Santiago.  En 1643 parte nuevamente para el Nuevo Mundo para participar en una expedición al Golfo de Baja California.

En 1646 participa en la batalla de Lérida contra los franceses, desembarcando con 1500 infantes en Vinaroz. Después de esta acción se fue a Cádiz donde fue visitado por el Conde Duque de Olivares, valido del rey Felipe IV y defensor del comercio con los “portugueses”, es decir los sefardíes que por esos años controlaban el comercio – legal e ilegal- tanto en Caribe holandés, inglés y francés, así como con las colonias españolas e incluso Europa, sobre todo Amsterdam.  

Entre 1647 y 1648 estuvo en Nápoles y Sicilia conteniendo revueltas populares en esos territorios españoles. Poco tiempo después, el 30 de agosto de 1652, “murió de un arcabuzazo en el sitio de Barcelona” (Wanguemert y Poggio 223).


Un alma revuelta

Continuando, o en este caso confirmando, el origen judío y comercial de la rama habanera de esta familia, se conoce también el caso de José (Abraham) Díaz Pimienta, quien fuera llevado a la hoguera en un Auto de Fé en Sevilla en 1720 bajo el cargo de hereje.

José nació en San Juan de los Remedios alrededor de 1684, su familia fue igualmente influyente, lo cual seguramente ayudó a que entrara en seminario del que luego escapó[4]. En la crónica de su vida publicada en la American Historical Jewish Society por Richard Gottheil en 1901 de dice que “no hubo delito que no cometiera” y que su vida podría servir de inspiración para una historia de jóvenes de alma revuelta (20).

José Díaz Pimienta podría calificarse de aventurero proto-romántico: fue sacerdote, rechazó el bienestar de hogar acomodado, viajó por México, Venezuela, Jamaica, y Colombia, vivió con piratas y contrabandistas y en 1715 se convirtió al judaísmo en Curaçao, adoptando el nombre de Abraham, usando telfilín y orando en hebreo. Durante sus estudios comentó a los rabinos que toda su familia era judía y que su madre le había dicho que él tenía que vivir entre los judíos (Gottheil 22).

Más tarde, todo indica que en dependencia del sitio donde estuviese, volvió a decir que era católico. Sin embargo, al ser apresado por la inquisición y enviado a Sevilla trató de comunicarse con la comunidad criptojudía de Cádiz y Jérez, pero no recibió respuesta. Luego de varias retractaciones en una dirección y otra, no logró convencer al tribunal de la inquisición de su verdadera inclinación religiosa y fue condenado por hereje el 25 de Julio de 1720 en Sevilla.

La vida de José (Abraham) Díaz Pimienta no es muy diferente de la de otros criptojudíos de los siglos XVI y XVII que pasaron por experiencias similares en cuanto a la fluidez de sus filiaciones espirituales, entre ellos Luis de Carvajal, el Mozo (Josef Lumbroso), Juan de la Ysla (Abraham Abzaradiel), Francisco de San Antonio (Abraham Rubén) o Lope de Vera y Alarcón (Judá Creyente), entre otros. 

 

Bibliografía

Alonso López, Eugenio A. "Historias recuperadas de los criptojudíos/conversos y judaizantes en Cuba: siglos XVI-XVIII vistos desde los fondos del Archivo Histórico Nacional de Madrid del Tribunal de Cartagena de Indias", presentado en el Congreso Internacional "Sefarad Transatlántica", Jerusalén, 21-25 Junio, 2019, 43 diapositivas.

------------ “María Nuñez, a Cuban Mulatto Before the Mexican Inquisition and Familial Ties of Dispersed Crypto Jews in the 17th Century” (inédito de próxima aparición en Zamora en el mapa de Sefarad, Actas de los Congresos Internacionales, 2013-2020)

Bejarano Gutiérrez, Juan Marcos, Jewish Conquistadores in the New World, the early years, Grand Praire, Yaron Publishing, 2017, Ebook.

Bottcher, Nikolaus, “Inquisición y limpieza de sangre en Nueva España”, en Bottcher, Nikolaus, Bern Hausberger, y Max S. Hering Torres, El peso de la sangre: limpios, mestizos y nobles en el mundo hispánico, Colegio de México, 2011, pp. 187-217

Farin Levy, Eugenia, Ganz Grin, Jaime, Pérez Maleta, Conrado R., Atlas del judaísmo en Cuba, 2009

Moreno Fraginals, Manuel, Cuba/España, España-Cuba, historia común, Barcelona, Grijalbo Mondadori, 1996.

García del Pino, César, El corso en Cuba. Siglo XVII, La Habana, Editorial Ciencia Sociales, 2001

Gottheil, Richard, “Fray Joseph Diaz Pimienta, alias Abraham Diaz Pimienta, and the auto de fé held at Seville, July 25, 1720” en American Historical Jewish Society, No. 9, 1901, pp. 19-28

Soria Mesa, Enrique, “El origen judeoconverso de la nobleza indiana”, en Rey Castelao, Ofelia y Cowen, Pablo (Eds), Familias en el Viejo y el Nuevo Mundo. La Plata: Universidad Nacional de La Plata, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, 2017, pp. 155-185.

Ortiz, Fernando, “Introducción” en Marcos Pitchón, José Martí y la comprensión humana, 1853-1953, La Habana, Sociedad Bené Brith Maimónides, 1957

Wanguemert y Poggio, José, El almirante D. Francisco Díaz Pimienta y su época, Madrid, Revista de Archivos, 1905.

 



[1] En referencia a los primeros momentos de la inserción española en las Américas y los pocos estudios dedicados a esta etapa en relación con los orígenes de los pobladores, Enrique Soria Mesa escribe: “Surgirá ante nosotros una América española llena de judeoconversos desde prácticamente los primeros momentos de su descubrimiento y conquista. Mucho antes de la llegada de los portugueses, los cristianos nuevos habitaban masivamente las Indias, y conformaron con el tiempo un buen porcentaje de sus clases dirigentes” (157, 164). Con respecto a primer gobernador de Cuba, Soria Mesa escribe: “En este colectivo hay que englobar al gobernador de Cuba Diego Velázquez de Cuellar, parte de un extensísimo conjunto familiar de origen judaico, con enormes y vitales ramificaciones en la historia de España, las que van desde la alta burocracia de los Trástamara y Habsburgo a la alta nobleza, pasando por ser nada menos que el entorno en el que se crió San Ignacio de Loloya” (165)  

[2] La cultura criptojudía estuvo presente durante toda la época colonial tanto en España como en Portugal, así como en sus posesiones americanas. Tiene su origen en las conversiones forzosas que comenzaron en la península ibérica en el siglo VII bajo los visigodos y continuaron sucediéndose de forma más o menos continua, dependiendo de las regiones, hasta el siglo XV, con un momento importante en 1391 cuando miles de judíos se convirtieron al cristianismo intimidados por los ataques a las juderías y aljamas de los reinos cristianos. Otros lo hicieron durante las predicaciones de Vicente Ferrer entre 1411 y 1412. En 1492, ante la disyuntiva de la expulsión, muchos judíos se convirtieron para conservar sus propiedades y sus familias mientras que otros salieron a Portugal de donde en 1497 también fueron expulsados, pero donde muchos se convirtieron, dando lugar a los marranos, otra forma de llamar a los criptojudíos. Esta fue una población que se insertó en toda la estructura social, incluida la iglesia, la economía y la cultura de la época a ambos lados del atlántico, siempre con el apoyo y la ayuda de la comunidad sefardí con la que nunca perdió el contacto en la diáspora. Los criptojudíos tenían una vida pública cristiana, pero en la intimidad de sus hogares continuaron practicando la ley de Moisés, lo cual en gran parte se conoce por los casos inquisitoriales donde se documentaba la vida de estas personas, a veces durante años. Los criptojudíos estuvieron presente en toda la América española y portuguesa y fueron perseguidos hasta que las independencias latinoamericanas eliminaron la inquisición en las nuevas naciones.  

 

[3] Hay que recordar que la inquisición, para certificar la limpieza de sangre de los aspirantes a los cargos públicos o entrada en órdenes religisosas, basaba sus veredictos en investigaciones realizadas en las localidades donde los candidatos habían vivido por un tiempo considerable ya fueran estas residencias en España o en las Américas. Ver Bottcher, Nikolaus, “Inquisición y limpieza de sangre en Nueva España”, en Bottcher, Nikolaus, Bern Hausberger, y Max S. Hering Torres, El peso de la sangre: limpios, mestizos y nobles en el mundo hispánico, Colegio de México, 2011, pp. 187-217.

[4] San Juan de los Remedios fue una población asociada desde inicios del siglo XVII tanto con la presencia judeoconversa como con la piratería y el contrabando. En 1611 el obispo Almendariz se quejaba de la presencia judezma en la villa y estuvo entre los primeros en proponer el traslado de la población a otro sitio (Farin, Atlas del judaísmo en Cuba). También, entre 1692 y 1696 fue protagonista de los hechos narrados por Fernando Ortiz en su libro Historia de una pelea cubana contra los demonios (1959) que terminaron por dividir a sus habitantes entre quienes quedaron en San Juan de los Remedios y los que fundaron la actual ciudad de Santa Clara.

martes, 2 de junio de 2020

The Last Marranos, Los últimos marranos

Este es uno de los materiales fílmicos acerca de los llamados marranos (o criptojudíos) de Portugal. La palabra marrano tuvo durante mucho tiempo, y a veces todavía se usa así, una connotación negativa en España y Portugal. En los últimos años, sin embargo, se ha resemantizado de forma positiva en referencia a una cultura de resistencia contra la inquisición entre los siglos XV y XIX, y de resilencia contra los prejuicios que todavía se manifiestan acerca del legado judío en la península ibérica.

Algunos pensadores e historiadores recientes en el ámbito iberoamericano han usado el término para referirse a una manera de pensar fuera de la norma o de manera alternativa a esta, propiciando una mirada innovadora sobre temas filosóficos y socioculturales en general.

lunes, 18 de mayo de 2020

Zamografías, VIII Jornadas Sefardíes, 1-2 de Julio, 8:30 PM, hora de Madrid, en modo telemático


 Invitamos a inscribirse en nuestras sesiones del Congreso 2020 el cual, por razones obvias, debemos realizar de forma telemática. Ambos ponentes llevan varios años estudiando las genealogías hebreas y de conversos de la región de Zamora y cuentan con una vasta experiencia ofreciendo talleres en cómo y dónde consultar documentos y organizar árboles de familia.  

A través de las genealogías podemos acceder a las travesías geográficas, así como la vida cotidiana tanto de los judíos que tuvieron que salir de los reinos españoles en 1492 como de aquellos que debieron esconder su fe para poder sobrevivir a las persecuciones de la inquisición.  Más información en las descripciones debajo.

Ponentes


Fernando González del Campo,
historiador y genealogista

La rama judía del apellido Zamora y sus transliteraciones

Los apellidos Zamora, Zamorano y otras variantes que nos remontan a la ciudad de Zamora desde la Edad Media, los llevaron no pocos sefardíes y conversos de judío -algunos de ellos criptojudíos- y, tras la expulsión de España en 1492, sus descendientes los extendieron por la Península Ibérica y todo el Mediterráneo, Europa y América. Detectar su presencia y su evolución nos recuerda la vitalidad de la aljama de Zamora, su brusca extinción y la historia que han escrito sus hijos a través de los siglos.

Inscripciones AQUI



Genie Milgrom
Autora e investigadora 

Cocinando con mis 15 abuelas

Una familia judía originaria de Fermoselle, España, conservó apuntes de las recetas que durante siglos cocinaron por aquellos lugares donde vivieron. En cada sitio agregaron ingredientes locales para respetar las leyes casher y también enmascararon platos para evadir la inquisición y los prejuicios contra los judíos. Cinco siglos después, estas recetas se convierten en evidencias de cómo los criptojudíos de La Raya entre España y Portugal comían y celebraban las festividades de sus ancestros en el resguardo de sus casas. 

Inscripciones AQUI


                                                                      ***               

Zamora contó con una población judía y conversa importante desde al menos el siglo XIII cuando se registra este apellido toponímico en una figura hebrea: Abraham ben Salomón de Zamora, cabalista y filósofo conocido entre los sabios peninsulares de la época.

Antes y después de 1492, este apellido también se encuentra entre conversos como Gabriel de Zamora, procesado por la inquisición en Sevilla en 1481, y Alfonso de Zamora (1474- ca.1545), “el único sabio que quedó en Sefarad”, como se consideró él mismo poco antes de fallecer en Alcalá de Henarés, donde había sido fundador de los estudios hebreos.

Por todo ello, este año queremos dedicar nuestras Jornadas Sefardíes a explorar las diferentes ramas del apellido Zamora, y sus transliteraciones, entre aquellas personas que sean o tengan consciencia de antepasados judíos en España o fuera de ella.

Algunas de estas transliteraciones son: Zamiro, Zamory, Zamir, Zmiro, Zamero, Zamorani, entre otras*


La genealogía y los relatos alrededor de ellas nos sirven para explorar las travesías de personas y poblaciones a través del tiempo y el espacio. El objetivo de las Jornadas Sefardíes este año es revelar en directo dichos recorridos e iniciar, desarrollar, y perfeccionar posibles árboles genealógicos que incluyan orígenes judíos zamoranos antes o después de la expulsión.

Invitamos a compartir nuestra Convocatoria con todos aquellos individuos potencialmente interesados en el tema. Nuestras Jornadas Sefardíes son abiertas al público e incluyen además, como siempre, diferentes actividades, entre ellas conciertos, presentaciones de libros, talleres de cocina sefardí y visitas a juderías de la provincia.

En los próximos meses actualizaremos nuestro programa, mientras, puedes hacer sugerencias, comentarios o cualquier pregunta, escribiendo a centrocampanton@gmail.com o enviar WhatsApp al 609 740 116

* Puedes buscar otras en la base de datos del Museo del Pueblo Judío (pinchar aquí)


¿Quieres tener una idea de nuestros encuentros anteriores? Pincha en nuestros resúmenes: I, II, III, IV, V, VI, VII

Este es un evento patrocinado
por el Centro Isaac Campantón

domingo, 17 de mayo de 2020

Los Carvajal de Fermoselle, judíos

La familia Carvajal es ampliamente conocida en el Nuevo Reino de León (México) por haber sido los primeros exploradores europeos del área, fundando algunos poblados importantes, incluido el que luego sería la ciudad de Monterrey. También porque en 1596, salvo aquellos que pudieron escapar, todos los miembros de la familia fueron acusados de Judaizantes por la inquisición. Luis de Carvajal, el Viejo, falleció en la cárcel, y Luis de Carvajal, el Mozo, fue llevado a la hoguera. En esta nota, la investigadora Dolores Armenteros nos explica cómo el origen de esta familia se encuentra en el poblado de Fermoselle (Provincia de Zamora, España), donde la presencia judía es conocida desde la Edad Media, llegando a ser considerada aljama hebrea en el siglo XV. 


Ilustración tomada del libro Carvajal, Ediciones Liber, 2018, autor: José Luis Fariñas

1. LUIS DE CARVAJAL de FERMOSELLE (c. 1485-¿?), residente en Sambade, Alfândega da Fé, Portugal.

Sabemos muy poco de los judíos de Fermoselle, a pesar de que una de las familias mejor conocidas entre los judíos conversos o cripto-judíos, es la familia Carvajal, de origen fermosellano.

Con el edicto de expulsión firmado en Granada por los Reyes Católicos en 1492, terminó un largo periodo de convivencia entre judíos, musulmanes y cristianos. A partir de este momento, los judíos tenían que enfrentarse al dilema de convertirse al Cristianismo o salir de España, con poco más que lo puesto. Muchos eligieron el exilio y cruzaron el Duero hacia Portugal, otros aceptaron ser bautizados y permanecieron en Castilla.
En Fermoselle vivía durante este periodo de cambios, la familia judía formada por Alvaro y Catalina de Carvajal y sus hijos. Alvaro era tejedor. En un corto periodo de tiempo tenían que decidirse; convertirse y quedarse o permanecer fieles al judaísmo y encaminarse hacia el exilio. Muchos eligieron salir, pero más tarde, cuando en Portugal eran obligados a convertirse, regresaban aparentando ser ya católicos. Los Carvajal eran de las familias que cruzó la frontera varias veces para sobrevivir.
Sabemos de la existencia de Alvaro y Catalina por su hijo Luis, nacido en Fermoselle sobre 1486, que 50 años más tarde fue detenido y juzgado por el tribunal de la Inquisición de Evora, Portugal, acusado de ser judaizante, o por practicar la Ley de Moisés (Proceso 8976. Luis Carvajal, cristiano nuevo, residente en Sambade).
Son las transcripciones meticulosas de los procesos inquisicionales, los que han preservado la historia de los conversos o Cristianos Nuevos. Así sabemos que cuando Luis de Carvajal fue detenido en Mogadouro, tenía 58 años, confiesa haber nacido en Fermoselle, dice que vive en Sambade, de rentas, que está casado con Margarida Nines de Mogadouro y que tiene dos hijas:

Catalina de Carvajal, de 30 años, casada con Antonio Lopes, platero y vive en Miranda.
Leonor de Carvajal, de 27 años, casada con Alvaro de Leao y vive en Corticos.

Sus hermanos fueron:
Francisco, Pero y Joao de Carvajal.

Sus hermanas:
Francisca de Carvajal, casada con Guterre Vaz. Esta había estado presa en Valladolid hacia 25 o 26 años, pero se fue a Mogadouro para no cumplir su condena. Hacia más de un año que su marido Vaz, estaba en paradero desconocido.

Beatriz de Carvajal está casada con Gabriel Días y vive en Fermoselle.

Además de estos datos, confiesa haber sido judío circuncidado, pero no recuerda su nombre judío, porque era muy pequeño cuando se había convertido al Cristianismo, que había sido bautizado y confirmado en la Iglesia parroquial de Fermoselle por el clérigo Miguel Goncalvez y que no recuerda quienes fueron sus padrinos.

Dice saber el Padre Nuestro, el Ave María y la Salve, que siempre se confiesa y comulga en Cuaresma, que va a Misa los domingos y fiestas de guardar.

Alega no saber por qué está detenido. Al primer Luis de Carvajal le perdonan los delitos de judaísmo, herejía y apostaría, el 10 de junio de 1548 al igual que a su hija y yerno, que también estaban detenidos. Este perdón generalizado, fue instigado por la comunidad judía que negoció con las autoridades de la curia en Roma.
Luis de Carvajal de Fermoselle es el hermano de Francisca de Carvajal, abuela de Luis de Carvajal de la Cueva, gobernador de Nuevo León, México y bisabuela de Luis de Carvajal, alias Joseph Lumbroso.

sábado, 14 de diciembre de 2019

“... en la bodega del Obispo (en Fermoselle) que llaman la Sinoga”


Fermoselle, provincia de Zamora, España

Por María Dolores Armenteros Castaño, Patrick Conde Pérez y Fernando González del Campo Román, Tomado del blog Apellidos y genealogía


Hace cinco años, por encargo de un cliente, Fernando fue al Archivo General de Simancas (Valladolid) [https://www.culturaydeporte.gob.es/…/archi…/mc/archivos/ags/] a ver y solicitar copia digital de los padrones de vecinos del siglo XVI que se conservan de Fermoselle (Zamora). Este archivo, fundado en 1540 por Carlos I en el castillo de aquella villa, reúne los originales o copias de muchos de los documentos recibidos y escritos por diferentes consejos o ministerios de la Corona de Castilla en la Edad Moderna; salvo algunos como el de Indias, para cuyos legajos se creó un archivo en Sevilla en 1785, y el de la Suprema Inquisición, cuyos fondos fueron llevados al Archivo Histórico Nacional a partir de 1896.

De Fermoselle y las aldeas de Cibanal, Pinilla y Fornillos de Fermoselle, que pertenecían entonces a la Tierra de esa villa, han sobrevivido al paso del tiempo dos Vencindarios del Quinientos que fueron enviados al Consejo de Hacienda -como los de todos los lugares de “Castilla” del último tercio de dicha centuria- para valorar la población y la riqueza de cada uno y saber qué contribuciones se les podía pedir: uno de 1575, que distribuye a los vecinos de Fermoselle en cuatro barrios -El Castillo, La Laguna, La Palomera y Las Tallarinas, aunque en éste se incluyó también el de Santa Colomba-, y la revisión del mismo que se hizo tres años después, la cual pone aparte de los vecinos a las viudas y los menores de edad, y añade al final a fallecidos y ausentes (Archivo General de Simancas [AGS], Expedientes de Hacienda [EH], legajo [Leg.] 275, exp. 3). 

Llama la atención que sólo hubiera una familia hidalga en el pueblo, los Romero de Mella -cuyo escudo de armas puede verse en la ermita de Santa Cruz-, aunque es probable que fuesen también nobles el alcaide del castillo y un regidor de Zamora que vivía en Fermoselle, y quizás también el merino o juez, que además administraba el patrimonio del Rey.


Pero el objeto de esta entrada no son, propiamente, estos interesantes padrones y averiguaciones de rentas reales, sino la mención hallada el 12 de noviembre último por Patrick, en el mismo expediente de Hacienda, de una de las Rentas Jurusdiccionales que pertenecieron en Fermoselle al Obispo de Zamora, señor de la villa hasta julio de 1578, en que Fermoselle pasó a poder de los Castillo Portocarrero (cf. el Índice de la Colección de don Luis de Salazar y Castro, Tomo XXVIII, pág. 296, doc. 45.155, https://books.google.es/books…, y el Privilegio de incorporación a la jurisdicción real de Santa María del Campo Rus [Cuenca], en pago y permuta por la villa de Fermoselle, fechado en 17-3-1579, https://historiadelcorregimientodesanclemente.blogspot.com/…).

En su declaración como testigo el 28 de agosto de 1578, el alcaide de la fortaleza, Tomás de Frías, después de ratificar una testificación anterior, añade entre las rentas de la dignidad episcopal varias tierras pertenecientes a la fortaleza, los derechos de castillaje, caza y bienes mostrencos, la tercera parte de las denunciaciones del monte del Obispo, el derecho llamado de jeras (o yugadas de arado) de las tierras del castillo, el derecho de la Gadaña y cargas de cebada, y “una Cuba que los alcaides tienen en la BODEGA DEL OBISPO que llaman la SINOGA, que ha de haçer ciento y diez cántaros de vino [1.751,20 litros], que la tienen allí para ynchilla de su vino [es decir, henchilla o henchirla] o para arrendalla” (AGS, EH, Leg. 275, exp. 3, Averiguación de los vecinos y rentas jurisdiccionales de la villa de Fermoselle y lugares de su tierra, fol. 6 r.-8 r., imágenes 95-99 de la copia digital, en especial el fol. 7 r., imagen 97).




Espectacular bodega de la Peña El Pulijón de Fermoselle (Zamora), en la Calle Juan del Encina n.º 1. Ya no se utiliza para hacer vino.
Es la primera mención que conocemos de la antigua SINAGOGA de Fermoselle -sinoga en leonés, castellano antiguo y otras lenguas romances de la Península Ibérica-, después de 1495, año en que los Reyes Católicos concedieron al sotamontero -ayudante de montero mayor- Juan Sandino o Sendín, hijo de Juan Calderón e Isabel de Sendim, la posesión de la sinagoga y unas casas -quizás en el sentido antiguo de una casa- que habían pertenecido en común a la aljama de Fermoselle hasta la expulsión de los judíos tres años antes, y habían ocupado por su cuenta algunos vecinos de la villa. Con la condición de que esos edificios no hubiesen sido vendidos por los judíos, antes de irse, para pagar alguna deuda comunitaria (ver Carrete Parrondo, Carlos: "Sinagogas e impuestos fiscales de dos comunidades zamoranas: Fermoselle y Fuentesaúco", en Helmantica: Revista de filología clásica y hebrea, Tomo 34, n.º 103-105, 1983, págs. 109-114, pág. 112, consultado en https://summa.upsa.es/high.raw…, y una transcripción completa de la merced real en https://www.yumpu.com/es/document/read/22361784/document-627).

¿Estaría la Sinagoga encima de la bodega del Obispo? ¿Fue ésta, simplemente, una propiedad que perteneció a aquélla? O ¿quizás hubo en la bodega una sinagoga secreta después de 1492? Creemos más probable lo primero, pues la sinagoga había sido un edificio bien conocido, situado en la calle de la Judería de Fermoselle según la citada merced concedida a Juan Sandino, y parece imposible que una criptosinagoga, que además solía estar en una casa particular, se hallase en una bodega de uso público. No obstante, tampoco descartamos del todo que se llamase “la Sinoga” a la bodega del Obispo por haber pertenecido a los bienes comunes de la aljama o comunidad judía.

Suponiendo que la sinagoga de Fermoselle estuviese realmente sobre la bodega del Obispo de Zamora y que la casa construida sobre ella también fuese suya, ¿cuándo pasó a ser de su propiedad? ¿Se la vendió directamente Juan Sandino -si éste hizo efectiva la merced real- o quedó unos años en la familia del sotamontero? ¿Tomó la Iglesia posesión de un bien emblemático de la aljama, como hizo con otras sinagogas y con las mezquitas? ¿Cuándo dejó de llamarse "bodega del obispo"? Esperamos que en los protocolos notariales de Fermoselle o en algún documento del Archivo Diocesano de Zamora estarán las respuestas.

En 1578 Antonio del Castillo Portocarrero compró el Señorío de Fermoselle a cambio de permutarlo por el de Santa María del Campo Rus. Por otro lado, consta que, ya en el siglo XIII, el obispo de Zamora Suero Pérez compró e hizo en Fermoselle viñas y cubas con óptimas bodegas (ver Sánchez Rodríguez, Marciano: “La Diócesis de Zamora en la segunda mitad del siglo XIII”, en Primer Congreso de Historia de Zamora (1988), Tomo 3: Medieval y moderna, Instituto de Estudios Zamoranos “Florián de Ocampo”, 1991, págs. 147-171, pág. 162,
https://books.google.es/books…)


Primera página de la "Merced al sotamontero Juan de Sandino, de la sinagoga y casas pertenecientes a la aljama de los judíos de Fermoselle, situadas en la calle de la judería de esa villa". Los Reyes, Madrid a 28-2-1495.

Aunque en estos últimos años se ha intentado precisar dónde estuvo la sinagoga de Fermoselle -algunos dicen que en la Calle Requejo, en la antigua Calle del Arco, a medio camino entre el Portal del Villar y la Plaza Mayor-, lo cierto es que no ha llegado hasta nuestros días ninguna tradición al respecto. Ni siquiera se sabe aún cuál de las actuales vías del pueblo era llamada Calle de la Judería a finales del siglo XV.

A juzgar por la situación de otras sinagogas conocidas, como las de Zamora y Benavente, es improbable que estuviese en una calle principal de una población “cristiana”. Ya en 1992, en su libro sobre las Juderías y sinagogas españolas, José Luis Lacave escribió, en relación a la de Fermoselle (
https://books.google.es/books…, pág. 261), que "no se ha podido identificar" dónde estaba esa calle; menos aún, por tanto, su sinagoga.


La judería de Fermoselle del siglo XV pudo estar en las afueras -como en el citado caso de Zamora la Judería Vieja en la Puebla del Valle, y la Nueva en la de La Vega- o bien cerca del castillo, como la de la ciudad de Córdoba o la judería de Lorca en la provincia de Murcia. En apoyo de la ubicación de la Calle de la Judería en una zona secundaria del pueblo está el testamento de Magdalena Martín, viuda de Juan Sendín, en 1629, donde dice que su casa, que legó a su hija Inés Martín, estaba en la “Calle que llaman de las bodegas" -¿cómo se llamará actualmente?- y que lindaba con su propio lagar (Archivo Histórico Provincial de Zamora [AHPZamora], Protocolos Notariales [PN], Prot. 8.656, Francisco Serrano Beltrán, escribano de Fermoselle, fol. 277 r.-279 v., 26-11-1629, concretamente el fol. 278 r.).

Del padrón de 24-9-1575 se deduce que la calle de las Bodegas se encontraba en el barrio de las Tallarinas, donde residían tanto los padres de Juan Sendín -”Santiago Sandin casado” (AGS, EH, Leg. 275, exp. 3, fol. v., imagen 44)- como los de Magdalena Martín (“Martyn Hernandez del Seco casado”, ibídem, imagen 42). Es curioso que dieran ese nombre a una calle de Fermoselle, habiendo tantas bodegas en muchas partes del pueblo, pero tal vez albergase las primeras que se construyeron -¿las del obispo Suero?- o bien las más importantes. Acaso estuviese ahí también la bodega del Obispo.


Situación aproximada de los barrios de Fermoselle citados en el Padrón de vecinos de esta villa de 24-9-1575: barrios del Castillo, Las Tellarinas, La Laguna, La Palomera (Palombera en leonés) y Santa Colomba.
 
A favor, en cambio, de situar la “sinoga”, y por tanto la judería, cerca del Castillo está el hecho de que la bodega llamada La Sinoga pertenecía, al igual que la fortaleza y los bienes anejos a ésta, al Obispo de Zamora. Sabido es que el aumento del antisemitismo en los siglos XIV y XV, cuyo hito principal fueron las matanzas de judíos de 1391, desembocó en las ordenanzas de 1412 que mandaba a éstos vivir en un barrio cerrado aparte de los cristianos: la judería. Ya en el Concilio de la provincia metropolitana de Santiago de Compostela, celebrado en Zamora en 1312, se había pedido la separación material entre judíos y cristianos, y se recomendó que aquéllos llevasen en la ropa algún distintivo que los diferenciase, para que éstos los reconocieran y fuese más difícil que los atrajeran a su religión (ver Corral Sánchez, Nuria: “El progromo de 1391 en las Crónicas de Pero López de Ayala”, en Ab Initio, n.º 10, 2014, pág. 66, nota 22, http://www.ab-initio.es/wp-cont…/uploads/…/10/03-POGROMO.pdf, y Pérez, Joseph: Los judíos en España, 2005, pág. 92, https://books.google.es/books….
 
Según el expresado padrón de Fermoselle de 1575, algunos judeoconversos vivían en el barrio del Castillo, en el noroeste de la villa; entre ellos la portuguesa Catarina Ramires -decimotercera abuela materna de Genie Milgrom y Patrick y paterna de María Dolores-, pues entre sus vecinos figuran, por ejemplo, su marido “Gaspar Garçia, casado” y el comerciante “Leonel Lopez, casado” -décimotercer abuelo de Fernando-, quien probablemente sea el hermano de este nombre de Branca Lopes, cristiana nueva del vecino pueblo de Mogadouro (Portugal).

Esta mujer, que tenía entonces cuarenta años, fue procesada por la Inquisición por Judaísmo en 1558-1559 y en la declaración de su genealogía dijo de su hermano que "vive en Castilla hace muchos años y es comerciante” (Arquivo Histórico Nacional Torre do Tombo, Portugal, Tribunal do Santo Ofício, Inquisição de Lisboa, proc. 6904, fol. 5 v., digitalizado en
https://digitarq.arquivos.pt/details?id=2306969, imagen 0010). Es probable que también fuese de origen judío, al menos en parte a juzgar por su oficio, el zapatero Antonio González, residente en el mismo barrio.

 
No obstante, hay que reconocer que la mayoría de los judeoconversos de Fermoselle que ha identificado Patrick a través de los procesos de la Inquisición portuguesa, en 1575-1578 vivían en el barrio de las Tallarinas o Tallerinas -los Castro, Baquero, Manuel...-, aunque también es verdad que éste, en el norte de la villa, era el más poblado, quizás porque se incluyó en él también a los vecinos del barrio de Santa Colomba, en el este de Fermoselle. También el número de zapateros era mayor en Las Tallarinas: Juan García, Melchor Flores, Pedro Hernández, Juan Hernández y Juan González. En cambio, en el barrio de La Palomera -Las Palomberas- sólo había un vecino de ese oficio: otro Juan González; aunque consta que en 1589 estaban ahí las carnicerías -trabajo entonces típico de conversos-, por una venta que Martín Álvarez hizo de unas casas con su bodega en dicho barrio, que lindaban con ese establecimiento (AHPZamora, PN, Prot. 8632, Pedro de Ortega, escribano de Fermoselle, 1587 a 1589, fol. 115 r.-116 v., 17-12-1589, especialmente fol. 116 r.).

¿Estaría pues la judería en Las Tallarinas? Es muy posible que la mayoría de los conversos fermosellanos siguieran viviendo en el barrio donde estuvo la aljama hasta 1492.

Sea como sea, si la bodega del Obispo estuvo realmente bajo la antigua Sinoga, hemos dado un paso de gigante para averiguar dónde estuvieron la sinagoga de Fermoselle y su judería.