jueves, 7 de enero de 2021

El apellido Zamora y sus variantes entre judíos y conversos, por Fernando González del Campo, genealogista.


Origen del topónimo: El consenso entre los estudiosos del tema es que los romanos llamaron Occelum Duri (Los ojos del Duero) al asentamiento en la peña donde se ubica la actual ciudad (Itinerario de Antonino).

La primera referencia al mismo como Semure se encuentra en las Actas del Concilio de Lugo (Galicia) del año 569 de época visigoda. Otras variantes encontradas en sellos son Senure, Senimure, Senuire, Suimere, Senmure, Semura y Scemura (Luis L. Cortés, “El problema de toponimia española: el nombre de Zamora”, Revista Zephyrus, Vol. 3, 1952).

Los árabes no se quedaron por mucho tiempo en la ciudad y, según Césareo Fernández Duro (Memoria histórica tomo 1, 172), dejaron su administración a los judíos como habían hecho en Córdoba, Sevilla, Granada y Toledo, pero su influencia linguística en la península ibérica resonó en el topónimo y a partir del siglo VIII comenzó a llamarse Çamora.

Asimismo una antigua tradición etimológica recogida en el siglo XVI atribuye al nombre de Zamora un origen hebreo - Amora en ese idioma significa Maestro-  y así se le consideró por mucho tiempo ("Topónimos hebreos y memoria de la España judía en el Siglo de Oro" de Dominique Reyre, LEMSO, Universidad de Toulouse-Le Mirail, revista Criticón 65, 1995, pp. 31-53).

En cualquier caso, la evidencia demuestra que el nombre de la ciudad ha evolucionado con la diversas culturas que han pasado por ella, transliterando su sonoridad, pudiendose trazar hasta la antiguedad.