jueves, 15 de enero de 2026

Huellas documentales en el Santo Oficio: Análisis de Casos

José María Domínguez Fernández 
Investigador independiente. Miembro del CEB “Ledo del Pozo”

Fragmento de la ponencia presentada en el 13 Congreso internacional sefardí con el título La "villa" de Nuez (Zamora, España). Cuna y refugio de criptojudíos en La Raya de Aliste y Tras os Montes. El artículo completo, incluidas referencias y bibliografías, será publicado en las próximas Actas II de los mencionados congresos. Si desea comunicarse con el autor puede enviarnos un email en la dirección al pie de esta página. 


   

A continuación, se presentan y analizan detalladamente los principales casos de expedientes inquisitoriales que acreditan la presencia de linajes criptojudíos en la localidad de Nuez.

El linaje Pimentel: relapsia y vínculos con la "Villa de Nos"

El caso de Ana Pimentel refleja la intensa presión y las difíciles decisiones que enfrentaban los criptojudíos en Portugal, obligados a navegar entre su fe ancestral y la imposición del cristianismo, bajo constante amenaza de persecución inquisitorial.

Ana Pimentel, nacida en Bragança en 1631, provenía de una familia de cristianos nuevos que le inculcaron prácticas judaicas en secreto. Su expediente inquisitorial se caracteriza por la reincidencia, iniciándose el proceso con una primera confesión en 1661. En aquella ocasión, Ana se presentó voluntariamente ante el Tribunal del Santo Oficio en Bragança para confesar su adhesión al judaísmo, tras lo cual fue reconciliada en Coimbra en 1670.

Sin embargo, décadas más tarde, en 1696, la Inquisición de Lisboa la acusó de reincidir (relapsa) en sus prácticas. Durante este segundo juicio intentó retractarse alegando haber confesado bajo coacción y temor, pero su defensa fue desestimada. Tras ser sometida a tortura, el tribunal la declaró culpable de relapsia y falsedad, condenándola a ser azotada públicamente por las calles de Lisboa y a cumplir ocho años de prisión en la cárcel de Limoeiro.

La familia de Ana Pimentel, junto a su esposo Manuel Mendes y sus hijos, formó parte importante de la comunidad criptojudía de Bragança durante más de cinco generaciones. La documentación del Archivo Nacional Torre do Tombo identifica cerca de treinta parientes cercanos procesados por el Santo Oficio.

"E que seus pais estavam ja defuntos e se chamavam Álvaro Vaz Crasto, cristão novo, mercader, natural de lugar en Villa do Nos, Reino de Castella..."

Esta declaración certifica el origen zamorano de Ana Pimentel por línea paterna, situándolo con precisión en la localidad de Nuez (Villa do Nos).

Francisca Vaz: confesión, tortura y la red de Bragança (1600)

El 15 de diciembre de 1600, Francisca Vaz, vecina de Bragança y de aproximadamente cuarenta y cinco años, se presentó ante la Inquisición de Coimbra para confesar voluntariamente sus culpas por haber abrazado la Ley de Moisés.

Su difunto esposo, el platero Diogo Nunes, había sido encarcelado entre 1593 y 1595. Tras la confiscación de sus bienes y la abjuración pública fue condenado a llevar hábito penitencial perpetuo, pena que cumplió hasta su fallecimiento en 1598.

Los inquisidores consideraron su confesión inicial insuficiente, especialmente porque se negaba a incriminar a sus hijos. Por este motivo fue sometida a tortura, logrando que finalmente incriminara también a su hija María.

El 8 de enero de 1601 fue condenada a prisión, confiscación de bienes y a vestir hábito penitencial. Fue liberada el 7 de mayo de 1604 tras su abjuración en un auto de fe en Coimbra.

"Dise que ella se chama Francisca Vaz, cristã nova natural da villa de Nos, Reino de Castela..."

Esta declaración confirma que Francisca era natural de Nuez, reforzando la existencia de redes criptojudías entre Castilla y Portugal.

Henrique Pires: el eslabón del siglo XVI y el origen de los Vaz Castro

Henrique Pires, comerciante originario de Quintela de Lampaças, fue procesado por la Inquisición portuguesa junto a varios miembros de su familia. Ingresó en la prisión de Coimbra en 1588 y fue liberado al año siguiente tras la confiscación de sus bienes y la imposición de penas espirituales.

El interés principal de su expediente radica en una declaración sobre su familia política:

"...esposado com sua filla de Manoel Vaz castellano de Noz do Condado de Benavente..."

Esta confesión permite incorporar a Manuel Vaz a la comunidad de criptojudíos de Nuez, situando la presencia de estas familias en la localidad al menos desde comienzos del siglo XVI.

Los González Mansilla: éxodo y persecución intergeneracional

Juan González Mansilla, mercader nacido hacia 1624 en Nuez, fue procesado por la Inquisición de Coimbra en 1679. Permaneció encarcelado casi tres años y, tras su liberación en 1682, fue obligado a vestir hábito penitencial y a permanecer en Portugal.

La persecución se extendió a sus hijos y nietos. Pedro Salcedo, Francisco Antonio Mansilla y Ana de Miranda fueron encarcelados junto a sus padres, mientras que otro hijo, Pascual González, fue capturado tras intentar huir a Galicia y ejecutado por la Inquisición de Santiago.

Este caso ilustra un claro ejemplo de persecución inquisitorial intergeneracional dentro de una familia de origen zamorano.

Ana María de Trabazos y la conexión americana

Ana María, natural de Trabazos, fue procesada por la Inquisición de Coimbra en 1658 tras presentarse voluntariamente para confesar prácticas judaizantes.

En su expediente menciona a su hermano Gaspar de León, mercader que había partido hacia las Indias de Castilla alrededor de 1641.

Este testimonio constituye uno de los primeros casos documentados de emigración americana procedente de la comarca.

Pedro de Mezquita (1704): ¿epílogo de la comunidad criptojudía en Nuez?

Pedro de Mezquita, natural de Nuez y residente en Chacim, fue procesado por la Inquisición de Coimbra en 1704 acusado de judaísmo.

Fue condenado por sospecha leve y obligado a cumplir penas espirituales y pagar costas. Su proceso constituye, hasta la fecha, la última evidencia documental de presencia criptojudía vinculada a la localidad de Nuez.

Resultados y conclusiones

La investigación basada en documentación inquisitorial portuguesa confirma que Nuez desempeñó un papel relevante como espacio de acogida y tránsito para comunidades criptojudías durante los siglos XVI y XVII.

Los expedientes analizados evidencian redes familiares transfronterizas entre Castilla y Portugal, así como patrones de movilidad comercial que facilitaron tanto la supervivencia económica como la práctica clandestina de la religión judía.