Judih Cohen, York University
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| La autora en Zamora, 2024 |
"La otra razón para incluir Portugal aquí es su interés en las mujeres, y el papel central que ellas tuvieron en el criptojudaísmo de ese país. Contrariamente al judaísmo ortodoxo, las mujeres más que los hombres presidieron, y en algunos casos, aún lo hacen, las ceremonias criptojudías y la práctica ritual (ver Melammed; García 1999).
El judaísmo normativo significó no solo que el secreto ya no fuera necesario, aunque se haya vuelto parte de sus vidas, sino que los hombres se han encargado de esas funciones. Varias mujeres aún practican los viejos rituales y oraciones; pero, en Belmonte han aprendido de rabinos ortodoxos que han pasado por allá que ahora ellas «deben» conceder la autoridad a los hombres, y de ahí la preocupación de Conceição por la reacción negativa de su hijo si se enteraba de que ella me permitió grabar y filmarla cantando y explicándome las oraciones femeninas.
Incluso, casi siempre fue imposible volverlo a hacer, en parte por el carácter secreto de estas costumbres, y por otro por las experiencias negativas de las mujeres de Belmonte con dos películas a principios de los 90 (Brenner; Lossin) y por ende el rechazo a permitir otras.
Para mantener el foco en las mujeres y las tradiciones musicales, les voy a ofrecer un contexto histórico mínimo a los eventos recientes y en curso. Mi campo de trabajo en Portugal a los largo de los años se enfocó en dos áreas principales: Belmonte y sus villas cercanas, y Tras-os-Montes, en el noreste. Me voy a referir brevemente a las comunidades urbanas, en Lisboa y Oporto, y no hablaré de los chuetas, los judíos ocultos de Mallorca, u otros casos de identidad judía oculta en España.
En Portugal, las diferencias entre los cristianos viejos y nuevos fueron abolidas en 1773 por el marqués de Pombal, la Inquisición terminó en 1821, y pequeños comunidades se establecieron pronto en Lisboa y las islas Azores, generalmente con judíos marroquíes. Pero, la vida criptojudía en las aldeas continuó.
En 1915, un ingeniero de minas polaco, askenazí para más señas, Samuel Schwartz (1978-1953) «descubrió» a los judíos de Belmonte y publicó un libro sobre ellos (Schwartz 1925). Esto estimuló a las comunidades de Londres y Ámsterdam a interesarse activamente en los «marranos» portugueses. El mismo libro se convirtió en una fuente de memoria para los judeus, pues incluía varias oraciones, y muchos empezaron a usarlo para recordar textos que se habían olvidado.
Más o menos en esa época, el capitán Artur de Barros Basto, un marrano que se convirtió al judaísmo en Marruecos, comenzó su proyecto de «rescate» o «redención» (Obra de resgate). En ese momento, muchos marranos de la zona rural abiertamente proclamaron su judaísmo, establecieron pequeñas sinagogas, y Barros Basto abrió un yeshivá (de corta vida) en Oporto para los muchachos aldeanos en una nueva sinagoga espectacular que levantó con fondos que él consiguió.
Durante la dictadura, que comenzó con un golpe militar en 1926, y la toma del gobierno por parte de Salazar en 1933, no mucho antes de la II Guerra Mundial ni del Holocausto, estas nuevas comunidades prácticamente se hicieron «clandestinas», y resurgieron tras la caída del régimen en 1974.
En Belmonte, los rabinos residentes o itinerantes han estado oficiando esporádicamente desde 1990, la primera sinagoga allí desde que se impuso la Inquisición se inauguró a finales de 1996, y en el 2005, se abrió el Museo Judío. Además de la comunidad principal de Lisboa, hay una pequeña, pero pujante colectividad de exmarranos, y en Oporto hay una situación similar.
En los pueblos y aldeas de Tras-os-Montes, hasta el momento en que se estuvo escribiendo este artículo, no hay ninguna asociación ni organización formal, a menos abiertamente, aunque los descendientes de judíos saben muy bien quiénes son y por lo general son reconocidos como judeus por sus vecinos.
Recientemente, visitas organizadas y conferencias se han dado en la zona, y no sorprendería que una situación similar a la de Belmonte se dé allí. La población judía «formal» de Portugal es pequeña, la cual se calcula entre mil y 5 mil personas, pero sería muy difícil computar exactamente la enorme cantidad de portugueses en todo el país que tienen ancestros judíos, sépanlo o no, acéptenlo o no".
