jueves, 2 de abril de 2026

Comunidades judías emergentes en el siglo XXI: Cuba

José de los Santos, B'nei Anusim en 
Santiago de Cuba
En los años 2018 y 2019 alrededor de setenta personas, de treinta y cinco familias, se convirtieron al judaísmo en Cuba. Procedían, sobre todo, de La Habana, Santiago de Cuba y Matanzas, Holguín, Bayamo y Manzanillo, entre otros lugares. Acompañados por rabinos de Jabad en diferentes momentos, estas familias habían pasado entre diez y veinte años viviendo como judíos, aunque no integrados en la comunidad hebrea tradicional del país. Los orígenes de estos conversos eran diversos, algunos eran B’nei Anusim, otros venían del cristianismo católico, protestante o mesiánico y una parte se habían acercado al judaísmo de forma independiente a través del aprendizaje del idioma y la cultura hebrea.

Desde finales de los años ochenta, hubo pequeños grupos, casi siempre familia y amigos cercanos de estas, que empezaron a interesarse por el judaísmo. En 1992, Cuba pasó de ser un país constitucionalmente ateo a uno laico, creándose las condiciones para que estos grupos, debido al crecimiento, comenzaran a organizarse. El aspecto aglutinador de este primer momento en los años noventa fue el aprendizaje del idioma hebreo, especialmente mediante los cursos de Eliezer Vicente en Camagüey,  luego en Las Tunas en la comunidad Bat Zion, formada por Alberto Vázquez (Beni) y más tarde en La Habana, en la casa de Mordejai Yosef. 


Con el tiempo este último sitio pasó a ser el Bet Midrash de una incipiente comunidad judía, donde, además de idioma hebreo y religión, se enseñaba cultura israelí y Cábala. Bajo las nuevas circunstancias de aceptación de los diferentes credos, llegaron visitantes que apoyaron a grupos judíos emergentes en todo el país, los cuales sumaban a decenas de personas en toda la isla. A inicios de los años 2000, se realizaron numerosas actividades y encuentros nacionales; se intentaron acercamientos hacia la comunidad hebrea tradicional, única reconocida por el estado, pero no fructificaron. La educación halájica llegó entonces sobre todo de Jabad.

Entrado el siglo XXI, David Córdoba inicia el proyecto B’nei Sefarad, con el objetivo de agrupar a todas las personas en Cuba interesadas en asentar su judaísmo. A mediados de la segunda década del 2000, sale a Miami y de aquí a Israel en 2018, donde recibe su ordenación rabínica y es designado Emisario para Cuba del Midrash Sefaradí de Jerusalén. Entre el 2023 y el 2025 se produce un éxodo masivo de cubanos hacia diferentes países debido a la situación económica del país, entre ellos, un gran número de los nuevos judíos que se establecen en Colombia, México y Estados Unidos. 

En la actualidad, pequeñas comunidades permanecen en Cuba, conectadas con el rabino Córdoba vía las nuevas tecnologías y recibiendo ayuda solidaria desde el exterior para el cumplimento de las leyes del kashrut y la celebración de las festividades del calendario judío. Este año 2026, inauguraron una Página Web para darse a conocer y canalizar los apoyos en esta nueva etapa de su desarrollo.