viernes, 12 de febrero de 2016

Visitas guiadas a las juderías de Zamora

El Centro Isaac Campantón organiza el primer jueves de cada mes visitas guiadas a las juderías de la ciudad. Para reservas llame al 699 040 374 o escriba a centrocampanton@gmail.com

Puerta de Zambranos (hoy de la Reina Doña Urraca) alrededor de la cual, a ambos lados de la misma, vivieron varios judíos prominentes de la ciudad en el siglo XV, entre ellos Abraham Corcos, nombrado en la documentación histórica como el procurador de la aljama de los judíos, y Doña Jamila y sus dos hijos, vecina de los Corcos, y mencionada en varios documentos relativos a la Judería Nueva. Muy cerca de este sitio hubo una sinagoga privada perteneciente a la familia Benavento que más tarde fue donada para que se construyera la iglesia Santa María la Real que ya no existe. 



Plaza de Zumacal, ubicada en la Judería Vieja, hoy barrio de La Horta, donde vivieron los judíos en Zamora desde al menos finales del siglo XI hasta principios del XV cuando se mudaron a la Judería Nueva en el actual barrio de La Lana. El barrio conserva en muchas calles el nombre de los oficios desempeñado por los hebreos como Zapatería, Tenería, y Alfamareros, entre otros. La Judería Vieja contó con al menos dos sinagogas, una vieja y una nueva, ubicada esta última en las cercanías de la iglesia de San Leonardo.  


Ronda de Santa Ana,  cuya puerta del mismo nombre fue uno de los accesos a la Judería Nueva a partir de 1412. La calle principal era la llamada Larga, hoy Sancho IV. De acuerdo con el historiador Manuel Ladero Queseda en el año de la expulsión la población judía de Zamora constituía el 20% y ocupaba un territorio del 14% de la antigua ciudad. Fue seguramente en la Judería Nueva donde pernoctaron los miles de judíos que pasaron por Zamora camino de Portugal entre Abril y Agosto de 1492. 


Jardín de Valorios, Cementerio Judío, está ubicado en las inmediaciones del antiguo Convento de Santo Domingo, cuyos terrenos abarcaban el cuadrante de las calles Puentica, de los Olleros y Obispo Nieto. En 1492 el cementerio de los judíos fue donado por los Reyes Católicos a dicho convento, que en 1798 lo reclamaba como parte de sus propiedades.  



Plaza San Sebastián, Judería Nueva, donde sabemos estuvo ubicada tanto la Sinagoga Mayor como la conocida Academia Rabínica, fundada por Isaac Campantón (1360-1463). Varios se los sabios más prominentes que existían en la península ibérica en 1492 habían estudiado en Zamora, entre ellos Isaac Aboab II, Isaac de León, Samuel Valensí y Jacob Habid.  


Reportaje en RTV Castilla y León

jueves, 11 de febrero de 2016

La casa del ladino o judeo-español

VocesHuffPost: Hace 15 años Rachel Bortnick fundó LadinoKomunita, un grupo en yahoo que se comunica sólo en ladino o judeo-español, como también se le llama al idioma que los judíos expulsados de España y Portugal en 1492 han hablado por varios siglos.
Un idioma, por otra parte, cuya muerte se ha declarado varias veces, pero que se resiste a desaparecer del todo. Ello es cada vez más posible debido a internet y otras nuevas tecnologías, además de los esfuerzos como el de Rachel, judía sefardí ella misma, nacida hace 76 años en Izmir, Turquía. 

¿Qué es Ladinokomunita?
Es el primer y único grupo online que se escribe en ladino. Lo fundé en diciembre de 1999 y hoy cuenta con 1,545 miembros de 40 países y un archivo de 53,700 mensajes, todos en ladino (en caracteres latinos, por supuesto).
¿Existe alguna probabilidad de que el ladino se recupere?
La muerte del ladino ha sido declarada hace mucho tiempo, pero ha resucitado en las dos últimas décadas, sobre todo debido a internet y a Ladinokomunita, en particular.
Ha habido un interés impresionante en este idioma en el mundo académico, pero ello no contribuye a la sobrevivencia de la lengua en sí. El ladino sobrevivirá especialmente por el patrimonio de las maravillosas canciones en que se usa y se sigue componiendo. Sin embargo, siento decirlo, el ladino nunca se recuperará como el idioma cotidiano de las familias sefardíes.
El ladino también ha recibido atención en los últimos meses debido a que España y Portugal han aprobado leyes de nacionalidad para los judíos sefardíes y sus descendientes, qué opinas al respecto?
Portugal la está otorgando sin mayores requisitos; España ha puesto condiciones para entregarla: hay que pasar un examen de idioma español y civismo, además de cobrar por la solicitud y hacernos viajar al país. La petición puede hacerse en un tiempo limitado de 3 años, mientras que Portugal sólo pide demostrar que tienes raíces portuguesas, el costo de la solicitud es económico y no han puesto límites para levarla a cabo.
Los sefardíes en Israel y Turquía, para quienes un pasaporte europeo tiene valor, están dispuestos a hacer lo que sea para obtenerlo. Otros solicitarán la nacionalidad por razones sentimentales -reconectar con sus raíces, etc.
Pero existe otro beneficio de este proceso que no he visto se haya mencionado mucho: los jóvenes que no tenían interés en nuestra historia están reconectando con ella. Incluso si no se acogen a la nacionalidad española o portuguesa, el sólo hecho de escuchar las discusiones y conversaciones sobre este tema ya los conecta.
¿Estás interesada en acogerte a esta nueva ley? ¿Has viajado a España y Portugal?
Personalmente no siento ninguna conexión con España (Me siento más cercana a Turquía, mi país de origen.) Tengo 76 años, luego no veo necesidad de pedir la nacionalidad. He estado en España tres veces, recientemente en el 2010. En el 2008 hice un tour por 12 ciudades en un viaje organizado por Tarbut Sefarad. Me gusta el país e incluso tengo parientes viviendo en Barcelona.
Casi todas las ciudades importantes en la península ibérica tienen algún tipo de programa o institución dedicada a la historia y la cultura judía. Cada año se celebran festivales y conferencias sobre el tema ¿puede hablarse de un renacimiento sefardí en el siglo XXI?
Pienso que se nos celebran como reliquias del pasado, o como cultura "exótica", no como las personas de carne y hueso, que viven y respiran, que somos.
Llama la atención que en los programas de estudios hispanos o latinos de Estados Unidos no se incluya el tema judío sefardí...
Podría decirse lo mismo de los programas de estudios judíos donde tampoco se incluyen estudios sefardíes en sus currículos. Creen que somos irrelevantes lo mismo en el mundo hispano que en el mundo judío. (Te puedes imaginar que me siento muy herida por esta omisión.)

 
Bibliofrafía mínima de historia y la cultura judío sefardí

  • Los judíos de España, Joseph Pérez, Madrid, Marcia Pons, Ediciones de historia, 2005
  • Historia de una tragedia, Joseph Pérez, Barcelona, Austral, 2013
  • Breve historia de la inquisición en España, Barcelona, Austral, 2012
  • Antología sefaradí, 1492-1700, María del Carmen Artigas, Madrid, Editorial Verbum, 1997
  • Segunda antología sefaradí, 1600-1730, María del Carmen Artigas, Madrid, Editorial Verbum, 2005
  • Secreto y engaño, la religión de los criptojudíos, David M. Gitliz, Salamanca, Junta de Castilla y León, 2003
  • Don Isaac Abravanel, estadista y filósofo, Benzión Netanyahu, Salamanca, Junta de Castilla y León, 2004
  • Juderías de Castilla y León, Guadalupe Ramos de Castro, Zamora, Junta de Castilla y León, 1988
  • Historia de la literatura hebrea y judía, Guadalupe Seijas, editora, Madrid, Editorial Trotta, 2014
  • Historia de los judíos en la España cristiana, Yizthak Baer, Zaragoza, editorial Ríopiedras, 1981

miércoles, 10 de febrero de 2016

Los Judíos en Portugal

Artículo tomado de Raíces de Sefarad.

La consolidación de comunidades judías en lo que hoy es Portugal tuvo lugar durante  la época romana (siglo II a.C.-siglo V d.C) en las principales ciudades  del área occidental de la Península Ibérica. Existen  documentos que confirman   su presencia también durante el  período visigodo, y alprincipio de la época musulmana (siglo VIII) ya había grandes centros de comercio judíos en las ciudades andalusíes de la costa

En el siglo XII, Portugal se independizó de  León, consolidándose como un reino propio. Entre esta época y 1481,  las  comunidades judías se desarrollaron  sin muchos problemas e incluso algunos judíos  llegaron a ocupar puestos importantes en la administración real. Las relaciones entre  cristianos, musulmanes y judíos eran, en general, de respeto y cooperación. Buena prueba de ello es que hubo judíos que se trasladaron a Portugal para huir de la persecución en sus lugares de origen, muchos desde España, que sufrió una ola de violencia antijudía en 1391.  Durante este período la comunidad judía prosperó  y contrubuyó de  manera importante a la vida económica, cultural y científica del país

Más adelante, entre 1481 y 1495, Portugal se vio azotado por la inestabilidad social, un episodio de la cual fue el asalto a la principal judería de Lisboa.  A pesar de ello, en 1492 Portugal recibió  a muchos judíos que huían de España (con la condición de pagar una cantidad de dinero y no permanecer en Portugal más de ocho meses). De esta época  (1487) data también el primer libro impreso en Portugal: un Pentateuco del taller de Samuel Gacon de Faro.  Poco después, el judío de origen español Abraham Zacuto, Astrónomo Real, publicó su Almanach Perpetuum, el primero en su género.
  Synagogue, Tomar
La situación cambia a partir de 1496, cuando Manuel I, al redactar su contrato de matrimonio con la hija de los Reyes Católicos de España, cede a sus exigencias y acepta expulsar a todos los judíos de su reino.  Sin embargo,  al darse cuenta de que la comunidad judía era muy  importante para la economía portuguesa, retrasó la partida de los judíos y forzó la conversión al cristianismo del mayor número posible.  Sus esfuerzos culminaron en la creación de miles de cristianos nuevos cuando multitudes de judíos que esperaban salir del país fueron bautizados a la fuerza en Lisboa.  Con todo, muchos lograron partir, marcando así  el inicio de la diáspora judeo-portuguesa por todo el mundo y el fin de las juderías en Portugal. 
 Paralelamente, 1496 también marcó el principio de la formación de pequeños grupos de criptojudíos en el interior del país.  Éstos eran cristianos nuevos que seguían los ritos  cristianos en público, pero mantenían algunas prácticas religiosas y culturales judías en la   intimidad de sus hogares. En muchos casos huyeron a las zonas montañosas del país, casi inaccesibles a las grandes comisiones de la Inquisición. Sin embargo, algunos fueron descubiertos, yendo los castigos desde la abjuración pública de sus supuestos pecados hasta la obligación de llevar un sambenito antes de ser quemados en la hoguera. 
 Hubo que esperar hasta el siglo XVIII para que el poder de la Inquisición fuera restringido por el Marqués de Pombal, primer ministro del Rey José I (1750-1777). De hecho, el último auto-da fé, donde se condenaron a judíos que profesaban  su religión, tuvo lugar en 1765, si bien la Inquisición no fue abolida formalmente hasta 1821. 

Justo con el comienzo del nuevo siglo, a partir de 1800, se volvió a readmitir a la comunidad judía en el país.   En 1804 se permitieron las primeras lápidas judías en el cementerio inglés de Lisboa.  Por fin, en 1821, se proclamó la libertad religiosa en Portugal, aunque no fue hasta 1904 cuando se construyó la primera sinagoga después de la expulsión.  (Shaaré Tikvá—“Puertas de la Esperanza”—en Lisboa.)   También a principios del siglo XX, el capitán del ejército Arturo Carlos Barros Basto, él mismo descendiente de conversos forzados, organizó un movimiento en el norte de Portugal para animar alos criptojudíos a volver abiertamente al judaísmo. Para ello consiguió apoyo financiero de las comunidades judías de Ámsterdam y Londres y muchos criptojudíos empezaron a practicar su religión públicamente. Así, en 1938 se inauguró la sinagoga Kadoorei Mekor Haim (“Fuente de la Vida”) en Oporto.  Más tarde, en 1943, el régimen fascista y antisemita de Antonio De Oliveira Salazar expulsó a Barros Basto del ejército, y muchos judíos, asustados, volvieron a la clandestinidad.

Synagogue, Porto
Durante la Segunda Guerra Mundial, Portugal adoptó una política de visados bastante liberal,  permitiendo la entrada de miles de refugiados judíos, y Lisboa se convirtió en base  deoperaciones de organizaciones judías de dentro y fuera de la Península Ibérica. 

Tras la restauración de la democracia, en 1987 el presidente Mario Soares, por primera vez en la historia de Portugal, pidió perdón a las comunidades judías de origen portugués por la responsabilidad de Portugal en la Inquisición y todas las persecuciones a los judíos. 

Hoy en dia es difícil calcular con precisión la  población judía de Portugal, si bien en el censo más reciente unas 7000 personas se identificaban como judíos.  La mayoría de éstos son ortodoxos y viven en Lisboa u Oporto.  También hay una pequeña comunidad en Belmonte, constituida por criptojudíos descubiertos en 1917 por un judío polaco ingeniero de minas llamado Samuel Schwartz.  Retornaron oficialmente al judaísmo en los años 70, e inauguraron su sinagoga en 1996.  Desde hace unos años hay un creciente movimiento entre bnei-anusim—descendientes de conversos forzados—para volver al judaísmo, y se han establecido varias comunidades Masortis (conservadoras).

martes, 9 de febrero de 2016

"Todavía pueden aparecer nuevos documentos sobre los judíos de Zamora"


Nacido en Barcelona (1966), pero hijo de madrileños, Fernando González del Campo se declara enamorado de "la lengua de Cervantes" y consagra su tiempo a ejercer la profesión de genealogista, buceando en los archivos para hallar los orígenes familiares de las personas del siglo XXI. Sus continuos viajes al pasado le han permitido certificar que él mismo tuvo antepasados judeoconversos en Fermoselle y profundizar también en el conocimiento de la genealogía de La Raya.

-¿A qué se dedica un genealogista?
 
-Un genealogista es una persona que trabaja para descubrir la historia familiar, el árbol genealógico, partida a partida, nacimientos, matrimonios? hasta dibujar una especie de "esqueleto" que se puede vestir con documentos de protocolos notariales. 

-¿Qué motivos llegan a la gente a investigar a sus ancestros?
 
-Hay de todo, pero la mayoría lo hacen por curiosidad. Quieren saber quiénes eran sus antepasados, sobre todo los hijos y nietos de emigrantes. 

-Y en nuestro país muchos de esos antepasados fueron judíos?
 
-Es lógico. Solo hay que pensar que en España se quedaron unos 200.000 conversos, muchas personas que estaban repartidas por toda la geografía nacional. Yo mismo sé que mi bisabuela paterna, que era chilena, tenía un 25% de sangre sefardí. En cuanto a mi sangre sefardí española, sin pasar por América, pude averiguar que una quinta abuela mía emigró a un pueblo de la provincia de Toledo y era de Fermoselle. Por ahí tengo antepasados constatados de origen converso. Por la vía paterna, es muy probable que también los tenga. El más antiguo era un boticario del siglo XVII, y esta era una profesión típica de judeoconversos. 

-¿Es posible viajar tan atrás en el tiempo?
 
-Es un trabajo en el que, casi siempre, te llevas sorpresas. En España tenemos fuentes documentadas bien conservadas. Con un poco de paciencia y práctica, puedes llegar hasta el siglo XVI con relativa facilidad. 

-Usted estudia los cambios de nombre entre conversos y criptojudíos, ¿por qué se daban estas modificaciones de la identidad?
 
-Cuando un familiar de un judeoconverso era perseguido y estaban haciendo redadas en su población de origen, una solución bastante fácil y lógica era cambiar de apellido. Este fenómeno no era tan raro antiguamente, sino un fenómeno más habitual que ahora. 

-Con el decreto de expulsión de los judíos de 1492, muchos hebreos adoptaron un nombre cristiano al bautizarse, ¿cómo lo elegían?
 
-Puede que tuvieran un nombre hebreo, pero el apellido solía ser ya de aquí. Cuando se bautizaban podían elegir el nombre del padrino o uno relacionado con su familia. En general no se conserva testimonio de los cambios de nombre y apellido, aunque en algunos casos hemos podido saber que adoptaban el del padrino o el de la madrina. 

-¿Dónde nace su interés por el estudio de la genealogía de La Raya?
 
-Fue providencial el encargo que me hizo una clienta con antepasados en Fermoselle. Me pidió que visitara el Archivo Diocesano para hacer su genealogía, pues estaba convencida de que sus ancestros eran judeoconversos. En principio, era un trabajo complejo, pero pudimos demostrar que así era y que sus raíces se hallaban en Fermoselle y en Miranda do Douro. Es más, descubrimos que tenía familiares que habían sido procesados por la Inquisición, incluso quemados en la hoguera. Finalmente, pude presentar unas pruebas en Jerusalén para ser reconocida judía de sangre declarada. Paradójicamente, gracias a partidas de matrimonio, documentos cristianos. 

-Recomponer el árbol genealógico, ¿está de moda en nuestro país?
 
-Existe un interés, pero no es un porcentaje enorme. No es lo que se acostumbra en países como Estados Unidos o Gran Bretaña. Aunque ha habido un crecimiento en los últimos años, en números totales, sigue siendo pequeño. 

-La concesión del pasaporte español y portugués a los ciudadanos de origen sefardí, ¿afecta en algo a su trabajo?
 
-Poco. El documento sobre los apellidos sefardíes está considerado solo un testimonio de apoyo, no una prueba fundamental. Se necesita más que el apellido. En Portugal han sido más generosos con las pruebas que se pueden aportar y, aunque es un país más pequeño, están teniendo más peticiones. En España, la ley se limita a los casos de sefardíes expulsados en 1492, y no a los criptojudíos. 

-La cuestión sefardí y su investigación se ha puesto de moda, ¿qué opina al respecto?
 
-Me parece bien. Ya acabó el tiempo en que los judíos eran enemigos de los cristianos, después de un antisemitismo bastante fuerte en España. Era hora de hacer justicia. Este es un movimiento que se inició en la segunda mitad del siglo XIX con pequeños pasos que se han ido completando ya en el XX. Debemos reconocer que buena parte de nuestras familias tienen un origen judío, lo cual es lógico. Ha habido muchos hebreos en nuestra tierra desde la destrucción de Jerusalén. 

-¿Cree que todavía hoy se puede avanzar en el conocimiento de una civilización desaparecida con la expulsión?
 
-Siempre se puede avanzar desde el punto de vista arqueológico y documental. Se han estudiado muchos archivos y en algunos de ellos aparecen judíos zamoranos. Tengo la esperanza de poder hallar alguna sorpresa en el Archivo Histórico Diocesano. Como lo que ocurrió en Badajoz, donde se ha podido reconstruir una parte importante de la historia de la judería de la ciudad. 

-¿A qué nos puede ayudar el conocimiento de esta parte de nuestro pasado?
 
-El conocimiento del pasado te da una mayor conciencia de dónde vienes y de quién eres, ayuda a explicarnos muchas cosas del presente, y no solo del más inmediato. En cuanto a los judíos, la historia nos enseña que debemos respetarnos, respetar al otro, valorar sus ideas. Uno no se puede afirmar a costa de expulsar al otro o de convertirlo a tus ideas. Seamos sinceros: la mayor parte de la gente no se podía ir en 1492. No había lugar que pudiese acoger a tanta gente. De haberlo intentado, muchos hubieran muerto de hambre o maltrato. Por eso se habla de una conversión forzosa, de personas que habrían seguido siendo judías.