"Planteamos
programar la segunda edición del congreso en dos o tres años, pero muchos nos
pidieron que mantuviéramos viva la llama del encuentro"
José María
Sadia, La Opinión de Zamora 15·06·14 |
El profesor cubano Jesús
Jambrina ultima los detalles del Congreso Internacional "Zamora y La Raya:
herencias sefardíes compartidas", que tendrá lugar en las localidades
lusas de Vimioso y Carção, en Fermoselle y en la capital los cuatro primeros
días del próximo mes de julio. El encuentro, que reunirá a estudiosos de primer
nivel sobre la cuestión sefardí, viene como fruto de la exitosa primera
edición, celebrada los Barrios Bajos hace ahora casi un año. Jambrina ofrece
los detalles de la convención y los participantes, así como sus motivaciones
personales en este proyecto.
-El éxito del primer
congreso allanaba el camino de una segunda edición, ¿por qué decidieron que
fuera de forma consecutiva?
-La razón principal es
porque el primer congreso requirió muchísimo trabajo y esperábamos muy pocas
personas. Afortunadamente, la participación fue el doble de la prevista. Aunque
pensábamos en un segundo congreso en dos o tres años, cuando regresé a Estados
Unidos, comencé a recibir correos pidiéndonos que se organizara ahora. "Es
importante que esta llama no se apague", me dijeron. Nos pusimos a
trabajar entonces en algo que fuera diferente y se nos ocurrió aprovechar la
abundante bibliografía que existe sobre La Raya.
-¿Cómo
se organiza una actividad de este nivel sin financiación?
-Este trabajo surgió de
una investigación personal de tres años. Cuando anunciamos el congreso, había
personas que conocían Zamora desde el punto de vista judío. Esa referencia
atrajo la atención. Esta tierra está en la encrucijada del antes y el después
de 1492, fecha de la expulsión. Ahí se creó el interés para que los expertos
vinieran a pesar de que es cierto que no tenemos financiación ni de
instituciones ni de empresas. Los investigadores se autofinancian: se pagan su
hotel, su comida e incluso la inscripción al congreso. También ha habido firmas
como Estancia Piedra, Quesos Vicente Pastor, Jambrina y Madrid Folk o NH que sí
han apoyado este evento.
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Jesús Jambrina, en la bajada de San Cipriano.
Foto: Array
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-¿Cómo han conseguido que
acudan a Zamora personas como Jane Gerber, directora del Instituto de Estudios
Sefardíes de la Universidad de Nueva York?
-Jane Gerber escribió uno
de los libros más conocidos de la historia de los sefardíes en España y conoce
la conexión con Portugal. Hablamos con colegas que tenían acceso a ella y les
pedimos que la convencieran, como en efecto aceptó.
-Por lo tanto, este
segundo congreso mantendrá el nivel del primero?
-Tener a Jane Gerber es
muy importante. Aceptar venir es un apoyo directo a nuestro proyecto de
investigación, como hizo Abraham Gross el pasado año. Vamos a tener igualmente
a Luis Álvarez, un zamorano que estudia genética en la Universidad de Coimbra que
hizo un estudio muy importante con Inés Nogueiro, que se publicó en el American
Journal of Genetics. Ellos han demostrado las conexiones genéticas entre Tras
os Montes y la cultura hebrea. Tendremos de nuevo a Abraham Haim, presidente de
la Comunidad Sefardí de Jerusalén, recibido por Juan Carlos I hasta hace dos
días y la persona que ha tendido puentes entre Israel y España. Repetirá Judith
Cohen, que ha hecho un estudio de campo sobre las canciones sefardíes en la
franja con Portugal. Con nosotros estará Gloria Mound, directora de la Casa
Shalom, que ha realizado un estudio muy interesante, documentando zamoranos que
fueron a los campos de concentración entre 1940 y 1945. En total, contaremos
con una veintena de presentaciones.
-Han invitado a la
cantante Mara Aranda, tan desconocida a los ojos de los zamoranos como
interesante es su música, ¿por qué la han invitado?
-Mara Aranda es una de las
cantantes de música sefardí más importantes en la actualidad en España. Hará un
concierto único. Mara vino al congreso el pasado año, acudió a todas las
presentaciones, pero no avisó de que venía. Al final de la convención, me la
presentaron y me sorprendí muchísimo porque conocía su música, pero no a ella
físicamente. Se ofreció a venir este año y nosotros accedimos encantados. Vamos
a cambiar el concierto de la plaza de Santa Lucía al teatro Principal, el
próximo tres de julio. Mara Aranda será la protagonista, pero participará otra
serie de músicos.
-Llama la atención tanto
la presencia de investigadores de prestigio como la ausencia de historiadores
locales, ¿por qué?
-Puedo asegurar que hemos
invitado a todos los historiadores de Zamora que conocemos, de hecho hay
investigadores de todo el país. Lo más importante que tenemos de la ciudad no
son los expertos, sino el público. Esa fue una de las sorpresas más gratas del
primer congreso. Entre los investigadores españoles figuran Emilio Fonseca,
arquitecto gallego; José Manuel Laureiro, director de un colegio en el
madrileño barrio de Lavapiés o Anun Barriuso, conectada con Zamora por sus
raíces familiares.
-¿Qué interés tiene Jesús
Jambrina en organizar este encuentro?
-Mi principal interés está
en la investigación. Soy profesor de Historia y Cultura Hispanoamericana en
Estados Unidos y el estudio es parte de mi trabajo. Cuando investigo, me gusta
hacerlo sobre cosas con las que me identifico. Mis raíces están en Gema del
Vino, converso con mis familiares cuando vengo y es muy gratificante venir
aquí, pasear por sus calles o visitar sus pueblos.
-Con lo que conoce del
patrimonio histórico artístico de Zamora y la vinculación con la herencia
judía, ¿cree que podría proyectarse esta relación en provecho de la ciudad?
-Cuando se habla de románico, no se puede
hablar solo de la cultura cristiana. En Zamora, entonces, también hubo judíos.
Hubo sinagogas, están registradas. Hubo comunidad judía y rabinos, están
estudiados. Es un momento de diversificar la cultura zamorana. Cuando hablamos
de iglesias, no solo debemos hablar de la Zamora cristiana, sino de una cultura
más amplia con representación judía. Muchas de sus construcciones hebreas
antiguas en la época medieval, también hay mucho románico. No sería inteligente
que Zamora despreciara su diversidad cultural. Esta ciudad tiene ese lado
sefardí que podría ser muy beneficioso para la sociedad y la economía locales.
En el siglo XV, Isaac Arama escribió "Zamora, la más hermosa de las
provincias del norte". Habla de la tierra en la que nació y creció. No hay
que establecer una guerra entre religiones ni culturas. Zamora es cristiana y
profundamente judía en su historia. El Gobierno español trabaja en un proyecto
de nacionalidad para los sefardíes. Si miramos fuera de Zamora, todas las
ciudades de este país tienen museos y centros dedicados a los hebreos o
reconocidas las juderías: hablo de Barcelona, Madrid, Toledo, Segovia, Granada,
Burgos, Vitoria o León. Cuando todas las ciudades españolas están recuperando
sus raíces, es preciso decir que Zamora tiene mucho que decir en este ámbito.