martes, 31 de diciembre de 2013

Zamora en el mapa de Sefarad

 Por Jesús Jambrina

Retrato de grupo en los ponentes y participantes en el Congreso Internacional "Reencuentro e historia de la aljama de Zamora" en la judería vieja de la ciudad, Julio 3, 2013.

Podemos marcar el año 2013 como el del regreso del tema judío a la palestra pública en la ciudad. Cuando en el 2010 comencé a estudiar el tema nunca imaginé que en tan corto tiempo podrían llegar a realizarse un congreso internacional, crear un Centro en la red para la divulgación de las investigaciones y celebrar el Ladino, Shabbat y Jánuca después de 522 años. 

Dos, considero, son las razones para que esto haya sucedido. Primero, Zamora es, sin dudas, un verdadero pozo de historia sefardí. Desde el mismo momento en que convocamos al congreso “Reencuentro e historia de la aljama de Zamora”, comenzamos a recibir muestras de apoyo desde varios puntos de la provincia, el país y el mundo. Desde hacía 20 años como mínimo el tema no se había valorado por ninguna iniciativa privada, pública o académica, lo cual atrajo la atención de investigadores y curiosos a la vez, logrando catalizar la memoria histórica en esta dirección y visibilizar un aspecto olvidado de la herencia cultural. Se ha hablado bastante del éxito del congreso y no creo que deba enfatizar lo que es evidente. 

Segundo, el entusiasmo, la disposición y el sentido de colaboración de zamoranos y zamoranas interesados en todo aquello que se relacione con la historia de la ciudad, así como algunos miembros de la comunidad de empresarios y asociaciones que aceptaron el reto de patrocinar varios de los eventos. Dígase Jambrina y Madrid Folk, Bodega Estancia Piedra, Quesería Vicente Pastor, Sonido Galende, el hotel NH Palacio del Duero, Zamora 3.0, Zamora News Magazine y la Academia de Gastronomía, por nombrar algunos. 

También hay que mencionar la amabilidad de las autoridades políticas, tanto de la ciudad como de la provincia, al recibir a la delegación al congreso y ofrecer tanto la publicación de las memorias del evento así como la señalización de las juderías de la ciudad. Dos proyectos que cuando se lleven a cabo harán una diferencia muy especial, ayudando a integrar Zamora a la lista de ciudades españolas que están recuperado su pasado judío, entre ellas Toledo, Segovia y Barcelona. 

Fuera de la ciudad, igualmente fue un año único para el tema sefardí zamorano: se desarrolló una jornada en la Casa Sefarad-Israel de Madrid, actividad que de acuerdo a los directivos de la institución fue uno de los más concurridos en los siete años que llevan abiertos. Esta fue una oportunidad única para dar a conocer no sólo la historia de la ciudad y la provincia, sino productos de la tierra como vinos y quesos con la ayuda de los representantes de Estancia Piedra. A nivel internacional, la inauguración del congreso fue seguida en la red por cientos de personas en Israel, Estados Unidos, México, y Brasil entre otros países mientras que The Jerusalem Post reportó el evento completo para sus lectores en inglés. 

 Quienes hemos estado participando en este proyecto nos sentimos realmente complacidos y estimulados a continuar y desde ya invitamos a los lectores a la jornada sefardí que llevaremos a cabo en los primeros días de julio del 2014. En las próximas semanas daremos a conocer una convocatoria general que en esta ocasión queremos que incluya al menos otra localidad de la provincia, además de la ciudad. Como en el 2013, esperamos contar con el apoyo y el patrocinio de entidades locales, además del Centro de Interpretación Isaac Campantón, institución que de ahora en adelante coordinará el programa de eventos e investigaciones sobre la herencia judía en Zamora. 


jueves, 5 de diciembre de 2013

Marion Fischel acerca el Judezmo a los zamoranos

Texto de Alba Pérez Puga. Foto de Ana Pedrero.



La Januquia fue donada al Centro Campantón por el artista Miguel de la Rocha. Se trata de la réplica de la una januquia española medieval, similiar a las que usaban los sefardíes antes de 1492


La periodista Marion Fischel, The Jerusalem Post, destacó la importancia del Judezmo en Zamora recordando el pasado sefardí de la ciudad en la conferencia que ofreció esta tarde organizada por el Centro Isaac Campantón y Zamora News. Tras esta charla, 60 zamoranos acudieron a una cena tradicional de Jánuca.

La sala de actos de la Alhóndiga estaba completamente a rebosar para asistir a la charla sobre el idioma Judezmo, una lengua que tras cientos de años continua vigente. El judezmo, o también denominado ladino, es el idioma hablado por las comunidades judías descendientes de judíos que vivieron en la Península Ibérica hasta 1492, llamados "sefardíes". Esta lengua, aunque derivada del castellano medieval, presenta también rasgos en diferentes proporciones de otras peninsulares y mediterráneas.

Ana Pedrero, de Zamora News, fue la encargada de presentar a la periodista y dirigir el acto. La lectura de Marion Fischel consistió en un fragmento del texto Me'am Lo'ez, una compilación de Pentateuco escrita en judeo español por Jacob Culi, perteneciente a una de las familias rabínicas sefardíes salidas de Zamora, los Habib. 

El libro es un comentario enciclopédico cabecera de muchos hogares judíos, que comenzó a difundirse cuando se tradujo al inglés de donde se tradujo al español. Según explicó Fischel, la traducción directa del ladino al español es un trabajo que queda aún por hacer.

Marion Fischel hizo un recorrido por la evolución del ladino hasta la actualidad explicando que este idioma está perdiendo peso frente al castellano. "Son las personas mayores con una cultura tradicional las que continúan utilizando el ladino; el mayor número de estas personas provienen de Turquía y otros países", afirmaba la periodista que hacía hincapié en la pérdida de fuerza ante el castellano. "Hay muchas personas en Israel que están aprendiendo español, la televisión con sus telenovelas ayudan a la adquisición de este idioma", comentaba Fischel. 

El ladino queda en la tradición de toda la población judía y son en la actualidad en los rezos o las canciones populares donde se puede encontrar con mayor facilidad.

La periodista Marion Fischel es conocedora de la historia del ladino y habla castellano, ya que ha residido durante muchos años en España. Fischel asistió el pasado verano al congreso sobre la Aljama de Zamora y cubrió el evento para The Jerusalem Post, lo que da idea de la repercusión internacional del congreso en el mundo judío.

Una fecha histórica

Por primera vez se ha celebrado el Día Internacional del Ladino y para ello tras la conferencia impartida por Marion Fischel se ha celebrado una cena de  Jánuca para la cual la Academia de Gastronomía de Zamora ha realizado un trabajo de arqueología culinaria indagando en recetas castellanas medievales.

Con la Jánuca se conmemora la nueva edificación del Segundo Templo de Jerusalén en el año 165 antes de Cristo. La tradición judía habla de un milagro en el que pudo encenderse el candelabro del Templo durante ocho días consecutivos con una exigua cantidad de aceite, que alcanzaba sólo para uno. 60 comensales acudieron a degustar platos como ensalada de berenjenas, habas y alcauciles; atún en salazón especiada con almendra cebolla roja y limón; sardina marinada con crema de queso fresco, guindillas y pepitas de granadas, entre otros.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

El 1er Día Internacional del Judeo Español se celebra en Zamora

El Centro de Interpretación Isaac Campantón y Zamora News con la colaboración de la Academia de Gastronomía de Zamora se han unido para celebrar el primer día internacional del Judeo español en Zamora.

Se llevarán a  cabo dos eventos: una lectura en judezmo o ladino en el Salón de Actos de La Alhóndiga a cargo de Marion Fischel, periodista del The Jerusalem Post, y una cena de Januca en el Círculo de Zamora- Restaurante La Oronja. Fecha: 5 de Diciembre, 20:15 ( la Lectura, entrada libre) seguida por la cena alrededor de las 21:30. 

Para la cena se necesitan reservaciones al correo academiagastronomiazamora@yahoo.es o al teléfono 980 521 553. 

Más información sobre la primera celebración internacional del judeo español puede leerse aquí. 

Ejemplo del judeo español
 

viernes, 1 de noviembre de 2013

Juderías de la ciudad

"...se sabe que vives en Zamora y otros me dicen que crees en la Torá"

Juan Alfonso de Baena (circa 1365-1435 )


Los sitios localizados en este mapa están documentados en la cronología disponible a la derecha de esta página. Para una mejor visualización de la foto, hacer click en ella y podrá ampliarla.
Las primeras noticias acerca de la judería vieja (actual barrio de La Horta) son de la época de la repoblación de Fernando I, año 1062, y hasta el Ordenamiento de Catalina en 1412, cuando comienza el traslado a la judería nueva (barrio de La Lana) de donde los judíos zamoranos deberan salir, principalmente a Portugal, en 1492. 



viernes, 25 de octubre de 2013

Zamoranos en la diáspora


Por Concha Pelayo, escritora

 
Si Zamora ya ofrecía interesantes aspectos históricos, culturales o patrimoniales, ahora se nos presenta como una ciudad que fue el centro intelectual más importante de la Castilla del siglo XV. El pasado mes de julio, la ciudad acogió un interesante congreso  que bajo el lema «Reencuentro e historia de la aljama de la ciudad de Zamora» consiguió, no solo, atraer a la ciudad a algunos de los mayores expertos en la cuestión sefardí, sino reivindicar el importante papel que tuvo la comunidad hebrea zamorana en el siglo XV, cuando las poblaciones del sur de la península iniciaron su declive. 
A muchos nos ha despertado una gran  curiosidad por saber qué es lo que ocurría hace varios siglos cuando en Zamora se asentaron los primeros judíos y descubrir las peculiaridades de su vida  y cuanto de aquello permanece entre nosotros aunque nos pase desapercibido, por eso, este congreso nos ha abierto los ojos y nos ha despertado una curiosidad inusitada y compartida a tenor de los participantes al congreso y por los muchos comentarios y preguntas que se están haciendo los zamoranos. 
 Todos quieren saber donde estaban las juderías, qué significan los grabados existentes en algunos paños de muralla que, hasta ahora, nos habían pasado desapercibidos, el origen de muchas palabras, su significado.Una nueva y desconocida Zamora que de pronto queremos descubrir cuando recorremos sus calles y sus plazas, algunas de ellas con visibles signos que no identificábamos porque apenas se sabe nada de la vida de los judíos zamoranos.
Figuras importantes fueron: Isaac Campanton, Abraham Saba, Isaac Arama, Issac Abroad II, Isaac de León, Samuel Valensí, como importante fue la escuela Talmud-Torá de Zamora, que nunca se resaltará lo suficiente pese que a través de los  discípulos de Campantón y otros Scholars famosos, alcanzó a toda la diáspora sefardí hasta hoy.
Otro famoso converso fue Alfonso de Zamora, hebraísta, aunque, humilde él, al final de sus días llegó a decir que era  el último de los sabios de Sefarad. Esto levantó algunas dudas sobre la veracidad de su conversión. El Cardenal Cisneros le pidió que formara parte de la traducción de la  Biblia Complutense. Alfonso de Zamora fue un personaje que, por si solo merece un completo reportaje que será para otra ocasión.

En nuestras notas privadas, ya tenemos los lugares donde se ubicaron los primeros asentamientos judíos y que los encontramos  por los alrededores de la Catedral; también  la Judería Vieja, asentándose en la Plaza de Santa Lucía, Cuesta de San Cipriano, calle Zapatería, de Balborraz, (premio Europa Nostra), de los Herreros. O la Judería Nueva, localizándose en la Puerta de San Torcuato, Ronda de Santa Ana, Plaza de San Sebastián, calle del Riego. Lugares todos ellos, emblemáticos, cargados de historia y que confieren a la ciudad una singular y particular historia.

Lo cierto es que Zamora cobra una nueva perspectiva que comenzamos a saborear y todo esto se lo debemos a un zamorano en la diáspora, Jesús Jambrina, afincado en los Estados Unidos donde ejerce su docencia en la Univesidad  de Viterbo en Wisconsin, un estudioso de la historia de su ciudad a la que visita cada año y que no sólo se limita  a pasear por sus calles sino a investigar ese mundo sefardí zamorano que tanto le apasiona.

En su página www.zamorasefardi.com  pueden descubrirse datos como que Sancho I entregaría a los musulmanes diez fortalezas en la frontera del Duero. Esto ocurría sobre el año 956 aproximadamente y en 1151 se empieza a construir la catedral de Zamora donde en sus alrededores se establece el primer asentamiento judío de la ciudad y así, cronológicamente, hasta nuestros días, se pueden ir descubriendo nombres de rabinos y sucesos que fueron aconteciendo y conformando nuestra historia a lo largo de los siglos. Un mundo apasionante que está ahí, a nuestro alcance,  y que hay que descubrir. 

La alcaldesa prometió a Jesús Jambrina que se señalizarían las juderías y que haría lo posible porque a Zamora se la conozca también como la Zamora sefardí de otros tiempos, un nuevo potencial turístico que hay que aprovechar y que se viene a añadir a los ya existentes y de los que tanto nos enorgullecemos como, por ejemplo, tener conciencia de que tenemos, nada menos, que veintidós templos románicos dentro de la ciudad, la mayor concentración de este arte en el mundo, o diecinueve edificios modernistas por lo que Zamora ha pasado a la Red de Ciudades Modernistas Europeas, además de los infinitos recursos que tenemos tanto en la propia ciudad como en la provincia. 
Jesús Jambrina invita a todos los zamoranos para que investiguen, para que formen un equipo de trabajo y empiecen a frecuentar los archivos y tomar notas, para que recorran los lugares que él les ha mostrado estos días y vayan descubriendo con sus propios ojos esos signos, esas huellas que nos hablan de una cultura diferente a la nuestra pero que tanto nos aproxima. 
Un acierto de congreso que esperamos tenga continuidad.

miércoles, 14 de agosto de 2013

De Camprodón (Aragón) a Zamora (León): apellidos e inmigraciones en la Edad Media


Los nombres Camprodrón y Campantón se acercan morfológica y fonéticamente.
El apellido Campantón es uno de los pocos que siempre aparece referido como judío en la documentación histórica, pero no hemos localizado su origen exacto. Su composición fonetico-morfológica, sin embargo, lo acerca a Camprodón, poblado en los Pirineos, cuya judería perteneció a la aljama de Girona hasta mediados del siglo XIV.

En 1273 se registran allí dos hermanos David y Jacob (de Camprodón). El primer Campantón que conocemos, Judah ben Salomón, autor de Arba'ah Kinyanim (Las cuatro posesiones) es de principios del siglo XIV en Molina, cerca del río del mismo nombre en Navarra. Le sigue Jacob (fallecido poco antes de 1439), padre de nuestro Isaac, de quien se conoce una responda escrita cerca de Valladolid a principios del siglo XIV; también que en 1406 ya tenía discípulos. Luego en 1476 aparece un Jacob Campanto, vecino de León.


Es evidente que si el apellido se originó en dicho pueblo de los Pirineos, los Campantón emigraron hacia el Oeste, lo cual no sería nada extraño por muchas razones. Por ejemplo, siguiendo el patrón norte de los estudios judíos en la península ibérica, de Este a Oeste, en particular la Cábala, de la cual tanto Judah como Jacob e Isaac era expertos, es posible aventurar un paralelo con la entrada de esta a Castilla a finales del siglo XIII. Otra posibilidad sería la salida a consecuencia de la Peste alrededor de 1350 que dejo a Camprodón despoblado por varios años.

Con los datos que tenemos de Jacob e Isaac puede confirmarse que durante los siglos XIV y XV los Campantón ya se habían establecido en tierras leonesas, siendo Zamora el centro de la tradición rabínica que trasmitieron a un gran número de discípulos.

 Otros apellidos, otras inmigraciones

En el siglo XIV también encontramos referencias en documentación de Aragón a apellidos judíos establecidos en Zamora como Arama y Habib, lo cual no es extraño dado el patrón de movilidad de la comunidad hebrea hacia Castilla y León desde finales del siglo XIV.

En Zamora podemos encontrar apellidos judíos de otras zonas de la península que escogieron la ciudad como residencia por siglos, por ejemplo, los Valensi, el primero de ellos, Abraham, padre de Samuel, se estableció en Toledo llegando de Valencia. También de Toledo llegaron los Aboab, quienes, sin embargo, se enraízaron en la ciudad del Duero. E incluso, Abraham Corcos, el procurador de la aljama de los judíos de Zamora, como su apellido lo indica, era originario de Corcos, en Valladolid. Y así muchos otros.

En nuestra opinión, lo que esto significa es que tanto la tradición intelectual de Zamora como las condiciones de convivencia en la ciudad atrajó a varias familias rabínicas importantes en un momento en que, como lo estudiaron Lacave y Valdeón Baruque, entre otros, las comunidades judías experimentaron un renacimiento en los estudios luego de las Ordenanzas de Valladolid en 1432, las cuales impusieron la educación en la Torá y el Talmud como la prioridad de la vida judía.

lunes, 22 de julio de 2013

Una frase de Cesáreo Fernández Duro (1830-1908)

Cesáreo Fernández Duro (1830-1908)

"Detuvo un tanto la marcha próspera de las transacciones de nuestra ciudad la expulsión de los judíos, decretada en 31 de Marzo de 1492, porque una gran parte del comercio estaba en manos de esta raza activa y trabajadora, que de antiguo contaba en Zamora con una de sus principales sinagogas. Por el valor de la capitación, que sólo pagaban los varones mayores de veinte años, ocupaba el sexto lugar en España, y aun más alto lo alcanzaba por la sabiduría de los rabinos. Treinta mil almas pasaron la frontera de Portugal en virtud del mandato Real, que no podía menos de dejarse sentir también en la industria y en la agricultura".
   
Memorias históricas de la ciudad de Zamora, su provincia y obispado, Madrid 1882, Vol. II, página 107

Fernández Duro igualmente dedicó un espacio más extenso al tema en otra sesión del libro titulada "La Aljama" en Memorias históricas de la ciudad de Zamora, Tomo II, Madrid, 1882, páginas 124-154.  



 

domingo, 7 de julio de 2013

La presencia judía en Castroverde de Campos data del siglo XII


El historiador Sarvelio Villar, de Castroverde de Campos, nos informa que la presencia judía en el pueblo se reporta desde mediados del siglo XII, específicamente en el año 1163 cuando se menciona al judío Abolfazcan como poseedor de un préstamo. Dato tomado del Archivo Catedralicio (AC) de León, cod. 40, fol. 163v.

Sarvelio también explica que:

“En los pueblos de Tierra de Campos, próximos a Castroverde:  Valderas, Villalobos, Barial de la Loma y Villalapando, pueblos donde se documenta la existencia de una aljama judía,  hasta el momento de la expulsión del año 1492, había entre sus vecinos un reducido número de judíos, que en la mayoría de los casos eran artesanos o agricultores. 

"Los judíos de esta zona solían estar ubicados fuera de los recintos amurallados, caso de Valderas o de Castroverde, en lugares denominados "arrabales". Al barrio donde está ubicada la Ermita de la Vera Cruz de Castroverde se le conoce con el nombre del Arrabal.  También en Valderas la sinagoga más tarde fue iglesia de la Vera Cruz y se mantuvo en pie hasta el año 1925.

"El hecho, como pudisteis  ver, de la existencia de una Cruz de piedra, sobre dos gradas, podía ser una muestra de que casi con seguridad ahí estuvo en su día la sinagoga de Castroverde. Un cura párroco del pueblo, en el año 1984, ya situaba en ese lugar la sinagoga, aunque no aportaba ningún dato que confirmara esa teoría”.

Ermita de la Vera Cruz en el arrabal de Castroverde de Campos donde la tradición oral ubica la antigua sinagoga



sábado, 6 de julio de 2013

Extradordinario Congreso celebrado en Zamora

 
Primera foto de familia. Detrás la judería vieja.
De extraordianrio puede calificarse el congreso internacional "Reencuentro e historia de la aljama de Zamora" realizado en la ciudad del Duero entre los días 3 y 5 de Julio.

El público zamorano respondió llenando la sala para cien personas ambos días.

Pinchar los siguientes enlaces para leer y ver parte de la cobertura de prensa

Zamora, capital de Sefarad en el siglo XV 


Fotos del Congreso aquí 

Artículos en
La Opinión de Zamora

Entrevistas en Zamora 3.0
 

Crónica sobre el aspecto musical del congreso aquí.  

Entre las actividades del congreso hubo tres visitas guiadas: dos a las juderías vieja y nueva, y una al castillo de Zamora.

Arte judío antiguo


Josúe, sinagoga de Dura-Europos (construida alrededor del 245), época romana. A través de esta pintura podemos imaginar cómo eran los judíos que llegaron a España alrededor del año 70 e incluso más tarde a partir del 135. 


Un ejemplo del motivo de la Concha en el arte judío antiguo, Sinagoga de Dura-Europos



Ezequiel anuncia la Casa de Israel, sinagoga Dura-Europos

viernes, 5 de julio de 2013

Zamora: el centro más importante de estudios judíos en el siglo xv español


Ben Gurion University, Neguev, Israel

Conferencia Inaugural* del Congreso Internacional "Reencuentro e historia de la aljama de Zamora, celebrado en el hotel NH Palacio del Duero entre los días 3 y 5 de julio, 2013. 

Introducción
            En la arqueología, es bastante común encontrar una pequeña pieza de alfarería en un sitio de excavación inesperado y luego del minucioso trabajo de encontrar y juntar más fragmentos, ensamblar una bella vasija: una pieza maestra de la antigüedad. A veces, el hallazgo de un fragmento muy pequeño es algo dramático y constituye sólo el primer paso en la reconstrucción a gran escala de algo desconocido o el re-descubrimiento de una ciudad olvidada de gran importancia. Este es el sueño de los arqueólogos.
            Tal evento es bastante raro en la disciplina de la historiografía y mucho más en el estudio de centros culturales, intelectuales y de enseñanza. Normalmente, textos como correspondencia, libros y tratados breves –los frutos del esfuerzo intelectual– son la base del trabajo del historiador. Se hallan a nuestro alcance de manera inmediata. Sin embargo, fue un solo fragmento de información, un eslabón perdido, lo que nos permitió la reconstrucción de lo que voy a proponer a continuación.
            Debo admitir que el título de esta presentación, ubicando a Zamora en la cumbre de la actividad intelectual judía en España, puede parecer dramático y ¡esa es la intención! Revisen la historiografía sobre los judíos en España y no encontrarán casi nada que apunte a la tesis de nuestro tema. Esto se aplica no sólo a la historiografía que estuvo interesada sobre todo en los últimos siglos de conversión y destrucción del mundo judío español y concentró sus esfuerzo en analizar la imposible existencia del triángulo judíos-cristianos nuevos-cristianos viejos, cripto-judaísmo (o marranismo) y la Inquisición. Incluso en estudios judíos internos sobre la historia intelectual no encontrarán una definición de Zamora en los términos sugeridos por nuestro tema.
            La razón es muy sencilla. Con frecuencia, juzgamos los logros intelectuales por su cantidad. Específicamente, por la cantidad de publicaciones. Sin caer en comparaciones cínicas con el elemento principal que articula nuestras carreras académicas ni comentar sobre este, se debe admitir que la evaluación cuantitativa no carece de importancia, históricamente hablando, particularmente cuando queremos evaluar la influencia de alguien. Sin embargo, al tratar con la educación y el aprendizaje religiosos, este no suele ser el caso. Este es especialmente así cuando estudiamos la historia de las academias talmúdicas/rabínicas (en hebreo, yeshivot).
            En la tradición judía, el aprendizaje es uno de los mayores y más importantes requisitos religiosos. La Torá dice que uno debe estudiar “día y noche” y los textos rabínicos –desde la Mishná hasta el presente– están llenos de instrucciones al respecto y de ejemplos de estudiosos que llevaron esto al extremo. Podría decirse que el aprendizaje es la característica principal del judaísmo rabínico hasta el día de hoy. Se trata de aprender por aprender, incluso si no tiene una aplicación práctica. Aprender constituye un fin en sí mismo. Enseñar y educar a muchos discípulos es un imperativo, según lo dice claramente la Mishná.
            Por un lado, la literatura rabínica se ha escrito continuamente, en especial los géneros halájicos (o sea, los que recogen las leyes judías), en la forma de códices y responsa (respuestas), y hubo muchas escuelas que invirtieron mucha energía en escribir novelae (comentarios nuevos y disquisiciones a partir de las discusiones talmúdicas halájicas). Por otro lado, no todos los grandes académicos vieron en la escritura el medio fundamental para aprender. Es por tanto metodológicamente incorrecto definir la estatura intelectual y rabínica de alguien usando sólo la cantidad de su producción escrita. (Algunos directores de las yeshivot lituanas más prestigiosas nunca han escrito nada de su ingeniosa novelae talmúdica, invirtiendo todas sus energías en la enseñanza oral. (A veces consideran la escritura una especie de arrogancia.)
            Esto a manera de introducción. Ahora, centro mi atención en la Castilla del siglo XV y en particular en Zamora.


“Indumentaria”: Colección de calcos hechos por Dn. Manuel Castellano (1846-1880).
Anotación manuscrita en el ángulo superior derecho a lápiz de grafito: "Siglo XIV." / "Judío". Anotación manuscrita en el margen derecho a lápiz de grafito: "Toca blanca. / Manto amarillo. / túnica verdosa / cinturón rojo. / y bordados de oro." Barcia. Catálogo colección dibujos originales BN. Tít. tomado de la anotación manuscrita. Pérdida de papel en el ángulo superior derecho
La escuela Talmud-Torá 
            Las conversiones en masa, las muertes y la destrucción física sin precedentes de las comunidades judías en Castilla durante 1391, las subsecuentes olas de legislación antijudía y campañas de conversión orquestadas por Vicente Ferrer y, finalmente, las conversiones en masa luego de las Disputas de Tortosa, de 1412 a 1414, parecen haber llevado al borde de la destrucción a un mundo judío que se sentía muy orgulloso de todos sus logros en casi todos los campos del saber religioso y secular, así como en el ámbito político. Uno de los escritores judíos lo expresa al lamentar la gran caída. Describe las comunidades de Castilla y Aragón “que eran entre las [otras comunidades] de nuestro país los órganos principales del cuerpo en comparación con los secundarios”.
            Luego de la serie de catástrofes ya mencionadas, leemos la siguiente crítica interna sobre al aprendizaje de la Torá en España:
Y los académicos comen el pan de la pobreza, e incluso lo poco que reciben como pago deben salir prácticamente a mendigarlo. Y esta es la razón por la que la Torá ha perdido importancia entre ellos (los judíos) y está destinada a olvidarse [...] porque cuando la gente ve la vergüenza y la pobreza de los académicos, decide enviar a sus hijos a aprender las peores profesiones en lugar de verlos sufrir como rabinos.
            Esto fue escrito alrededor de 1416.
            Ahora, cuando leemos sobre el estado del estudio de la Torá –tanto en cantidad como en calidad– en las décadas antes de la expulsión, nos da la sensación de que en medio siglo algo que podría llamarse una revolución ocurrió en los estudios judíos en España.
            Citaré brevemente a varios autores. Joseph Ya’vez, después de la expulsión, escribió: “Nunca antes desde la antigüedad España estuvo tan llena de yeshivot y de estudiantes como en el momento de la expulsión.” Un cronista anónimo, también exiliado de España, escribe: “Y había muchas yeshivot en España”, y da una lista de las diez más grandes. Judah Khalaz, quien emigró a Tremecén, en África del Norte, escribe unos años antes de la expulsión: “Castilla, la tierra de las yehisvot y de los estudiantes de la Torá.” En una elegía posterior a la expulsión, el poeta llora la riqueza externa de las academias y sus copiosas bibliotecas, que habían sido destruidas.
            Tenemos información sobre grandes bibliotecas personales de judíos en este período, y por tanto puede decirse que las bibliotecas de las academias eran también notables.
            Es cierto que, de manera general, se puede observar un fenómeno de renacimiento de los estudios de la Torá y de las academias después de grandes desastres materiales, desde la destrucción del Segundo Templo y hasta nuestros días (por ejemplo, luego del Holocausto). Pero esto no nos exonera de nuestro deber historiográfico de localizar e identificar la(s) fuente(s) de vitalidad que dieron origen a lo que puede catalogarse como una resurrección intelectual. En nuestro caso, la respuesta está escondida en la personalidad casi misteriosa del Rabino Isaac Jacob Canpantón.
            Esto se evidencia cuando buscamos las breves referencias a la estatura de Canpantón y a los juicios sobre sus logros, lo cuales se pueden encontrar en los escritos sefarditas posteriores a la expulsión.
            Muchos de nosotros conocen a Abraham Zacuto, el celebrado matemático y astrónomo de Salamanca. (Fue también el director de la yeshiva de Salamanca y un importante talmudista. Además de su excelencia científica, fue también cabalista. Es conocido mayormente por sus cálculos astronómicos y su contribución a la navegación, y por el asesoramiento personal que le dio a Vasco de Gama antes de su viaje a la India en 1497. Zacuto estaba entonces en Portugal luego de salir de España en 1492. Su odisea lo llevó por el norte de África hasta Jerusalén, donde murió.) En su Libro de las genealogías, dedicado principalmente a la cronología de la Ley Oral Judía, escribe Zacuto:
Y el gran rabino, el rabino de toda la gente de Israel, el rabino de los tres estudiosos mencionados anteriormente, el pío, el hombre humilde, quien fue inspirado por el espíritu Divino, la gran luz, el rabino Isaac Canpantón [...] quien fue llamado Gaon de Castilla  [un título prestigioso reservado para los directores de las famosas académicas talmúdicas de Bagdad durante los siglos VII al XII]. Y yo lo vi. Y quienquiera que lo haya visto experimentó algo similar a un encuentro con la Divina Providencia. Y yo tenía seis o siete años cuando lo vi. Y murió en Peñafiel en 1463.
            No es necesario dramatizar en exceso la lectura de este párrafo para sentir la imagen de respecto y admiración que Canpantón inspiraba.
            Murió muy viejo, a los 103 años, de acuerdo con una fuente. A partir de documentos oficiales de Castilla sabemos que en 1450 participó en una comité que tenía a su cargo dividir los impuestos entre las comunidades judías castellanas. Al tener cerca de 90 años en ese momento, su contribución no fueron seguramente sus habilidades matemáticas sino darle a las decisiones del comité su peso moral, su autoridad y su respetabilidad.
            Todas las referencias a él posteriores a la expulsión lo describen como la figura intelectual central de Castilla en el siglo XV, “la luz del exilio [haciendo uso, nuevamente, de un término reservado para un autoridad rabínica askenazi del siglo XI] [...] levantó de nuevo la corona [de la Torá] y educó a muchos estudiantes.”
            El énfasis en el número de estudiantes que aumentó durante su liderazgo es particularmente evidente.
            Un panorama de los estudiantes suyos que asumieron liderazgo rabínico y talmúdico durante las próximas dos generaciones (o sea, la última generación en España previa a la expulsión y la primera generación de la diáspora sefardita en la cuenca del Mediterráneo) revela que casi todo el aprendizaje talmúdico sefardita se originó con Canpanton. Algunos de los nombres más famosos son:
            Estudiantes directos: Isaac Aboad (Guadalajara y Buitrago. Joseph Caro, el mayor legislador halájico desde Maimónides hasta el presente, refiere una revelación mística que tuvo cuando le fue prometido que su yeshiva sería más importante y más famosa que la de Aboad); Isaac Deleon (Toledo), Samuel Valenci (sucesor de Canpantón como director de la yeshiva de Zamora); Joseph Hayyun (Lisboa).
            Algunos rabinos importantes de la segunda generación: Abraham Zacuto, Jacob Ibn Habib, Jacob Berav, Moisés Alashqar.
            El mapa geográfico que conocemos de los centros de enseñanza talmúdica en Castilla muestra que, si tomamos a Ávila como el centro, podemos decir que todos estuvieron en un radio de 200 kilómetros, en lugares como León, Fromista, Valladolid, Medina del Campo, Salamanca, Segovia, Buitrago, Ávila, Guadalajara, Plasencia y Toledo. El hecho de que la mayoría de estos lugares fueran ciudades relativamente pequeñas se corresponde con la observación de que la vida judía en la Castilla posterior a 1391 se mudó de las grandes ciudades.
           Todo lo anterior hubiera sido muy interesante, pero no especialmente para este congreso, si no fuera por un hecho pequeño descubierto hace unos cuarenta años (y que es a lo que me refiero en la comparación con la arqueología que hice al principio): la yeshiva de Canpantón estuvo ubicada en Zamora, no lejos de este hotel.
            El que esta ciudad tuviera una comunidad judía próspera en el siglo XV, en comparación con las disminuidas comunidades de Catilla, se evidencia con la judería nueva, ubicada en el norte (Laredo-Quesada 33-40). También sabemos que la cantidad de impuestos que esta comunidad pagó y que se usó en la guerra de Granada fue considerable (Suares Fernandes). Y un elogio incidental de la comunidad judía de Zamora viene de la pluma del poeta converso Juan Alfonso de Baena, quien en la década de 1440 escribe sarcásticamente contra un tal Gonsalo de Quadros cuya fe verdera no está clara y dice que, aunque ha vivido en varios países, “se sabe que vives en Zamora / y otros me dicen que crees en la Tora” (Roth 166). De esta forma, nos enteramos de que Zamora era notoria por su comunidad judía.
            Entonces, con la decadencia o desaparición completa de los centros del pasado (como el caso de Barcelona), Zamora se convierte en la principal atracción para los estudiantes.
            Ahora, a lo largo del tiempo, los estudiantes judíos abandonaban sus pueblos natales y se iban buscando academias específicas, ya fuera por la naturaleza de estas o por el rabino que las dirigía. Esto sigue pasando en la actualidad. Ocurría incluso en las universidades medievales, y sucede hoy también, cuando los estudiantes de postgrado buscan entrar a la universidad que tiene el mayor experto en un campo. Un figura intelectual o espiritual central es el factor crucial en el desarrollo de un centro. (Puede verse, por ejemplo, en España desde el período islámico en el siglo X en Córdoba, en el XI en Granada y el XII en Lucena.)
            Ahora, ¿qué era lo que Canptantón tenía que ofrecerles a sus estudiantes? Él mismo escribió un tratado bastante breve titulado Darkei ha-Talmud (Los caminos del Talmud). La esencia del libro es que uno debe acercarse al estudio del Talmud con las herramientas técnicas de la lógica, porque los textos producidos por gente importante deben tratarse con el mayor respeto, y el Talmud sin duda está entre ellos. Prácticamente dice: debe de haber una explicación para cada palabra escrita porque la redundancia está descartada. No hay dos palabras que tengan exactamente el mismo significado y por tanto no hay sinónimos. En otras palabras, como yo les digo a mis estudiantes, uno debe poner el dedo encima de cada palabra y ver si la oración pudo ser escrita sin ella. Si es así, entonces debe buscarse la razón por la que la palabra extra se ha incluido. ¿Cuál era la advertencia que nos quería hacer el autor, qué posible obstáculo (error de comprensión, de interpretación, etc) trató de ahorrarnos?
            Canpantón detalló su método a lo largo de 20 o 30 páginas, y lo extiende al análisis de algunos de las grandes comentaristas talmúdicos del medioevo, sobre todo de Rashi, el gran académico francés del siglo XI, y a Moisés ben Nahman (Nahmánides) del siglo XIII en Gerona.
            Se trata de un método de aprendizaje y hermenéutico bastante difícil y exigente. También produce una gran satisfacción intelectual. Es obviamente un método dirigido a la élite intelectual.
            Ahora ya podemos evaluar el plan de restauración de estudios de la Torá de Canpanton. Sabemos que las Ordenanzas de Valladolid de 1432 dedicaron un capítulo a la reconstrucción de la educación de la Torá en Castilla. Abraham Benvenist, el Rab de la Corte (o Rabino de la Corte), participó en la elaboración del documento, y, conociendo sus habilidades financieras (le prestó dinero a la Corona) y los testimonios sobre su naturaleza caritativa, podemos asumir que participó personalmente en los aspectos económicos de la restauración. Canpantón lo elogió por implicarse en el proceso educativo. ¿Cómo se conecta todo esto a su nueva metodología? La respuesta se halla en el largo debate sefardita –en verdad, enfrentamiento– entre filosofía y religión o entre la fe y la razón, simbolizada en el esfuerzo de Maimónides en su Guía de perplejos.
            Para entender la postura de Canpantón, debemos contrastarla con la de Asher Ben Yehiel (ROSH), un rabino alemán que llegó a Toledo a principios del siglo XIV. Al objetársele que no conocía árabe ni filosofía, respondió que la Torá y la filosofía tienen una contradicción esencial y que no hay posibilidad de que un compromiso entre ellas. Este fue un choque frontal entre la religiosidad fundamentalista askenazi y la compleja espiritualidad sefardita. Esta actitud no podía atraer a jóvenes que habían conocido y habían sido hechizados por la “sabiduría griega” de la tradición aristotélica. Aquí es donde Canpantón llega con un nuevo mensaje: no rechazó la sabiduría no judía (después de todo, fue educado por un padre que escribió libros de matemática y astronomía) sino que les ofreció a los jóvenes judíos un método mediante el cual el estatus del Talmud se eleva al demostrar que el pensamiento filosófico es una “sirvienta” (para usar el término de Maimónides), un requisito previo al entendimiento del pensamiento legal y de la sabiduría judíos más profundos.
            No tenemos mucho tiempo para explorar este punto, pero es suficiente decir que ya a principios del siglo XVI los cronistas expresan su comprensión de la estrategia de Canpantón.
Paideia
            Al analizar las características espirituales de los rabinos asociados con esta escuela, veremos que la mayoría de ellos poseía conocimiento filosófico pero mostraban una tendencia positiva hacia la Cábala. Sabemos también que Canpantón era así. De esta forma, llegamos a la conclusión de que Canpantón tiene parte de la responsabilidad de la inclinación espiritual que tendrá el liderazgo sefardita en las dos generaciones siguientes. Aunque no todos estaban conformes, y se pueden hallar críticas al método educativo en las academias anteriores a la expulsión, parecer ser que este mundo judío emergió de la lucha por la supervivencia durante el siglo XV como una comunidad fortalecida que al final seguiría a sus líderes espirituales al exilio. 


“Indumentaria”: Colección de calcos hechos por Dn. Manuel Castellano (1846-1880).
Anotación manuscrita en el ángulo superior derecho: "Siglo XV." Anotación manuscrita a lápiz de grafito debajo de la primera figura: "Gaban negro y pieles oscuras / Ropilla Rosa y pieles blancas / zapatos azules / calzon vermellon Calzas blancas. gorra negra y peles oscuras". Anotación manuscrita a lápiz de grafito debajo de la segunda figura: "todo amarillo fuerte y cene / fas negras, media negra -". Barcia. Catálogo colección dibujos originales BN. Tít. tomado de la anotación manuscrita
Influencia del método
Al analizar las escrituras rabínicas y pedagógicas a raíz de la revolución de Canpantón, hallamos las profundas huellas de su sistema.
Para decirlo brevemente:
1. Existen varios comentarios de los famosos comentarios de Rashi sobre la Torá que usan el método de Canpantón.
2. Después de la expulsión, la metodología de estudios del Talmud se produjo en forma de tratados breves, como en el caso de Darkei ha-Talmud.
3. Joseph Hayyun, la figura rabínica más importante de Lisboa, escribió comentarios sobre la Torá basándose claramente en la premisa de que no hay sinónimos, ni siquiera en la poesía de los salmos. (Canpantón no discute la Torá pero si uno fuera a interpretar cada palabra del Talmud y algunos de los comentaristas medievales, este debiera de seguro ser el caso con los libros mismos de Dios.) Esta exégesis, debo enfatizar, va contra la corriente de lo que se asumía en el mundo medieval sefardita (In Ezra, Qimhi, etc) de que la Biblia repite la misma idea con palabras diferentes y que no hay necesidad de explicar tales casos.
Más aún, el hecho de que el siglo XV sean tan pobre en escrituras talmúdicas puede deberse en parte al ejemplo de Canpantón, quien fue un modelo para sus estudiantes. (De estos, sólo uno, Isaac Aboad, escribió ampliamente.)
Conclusión
En el siglo XVII aun se decía este refrán ladino: “Ley de Castilla, Hizun y Sephrud de Portugal” (“De Castilla debe venir la ley y el canto litúrgico y la caligrafía de Portugal”). Se trataba de un recuerdo nostálgico de la península previa a la expulsión, probablemente formulado a fines del siglo XV. Ya se habla de Castilla en general. Pero sabemos ahora que la palabra espiritual e intelectual que dio forma a la imagen intelectual del mundo judío español en la segunda mitad del siglo XV surgió de una fuente ubicada a unos pocos cientos de metros de este lugar. 

*Traducida por el Dr. Alfredo Alonso Estenoz, Luther College, Iowa, Estados Unidos.

An English version can be found here

jueves, 20 de junio de 2013

Antiguos asentamiento judíos en Castilla y León


Por Camilo J. Barrocal Díaz-Flores, Sociólogo, Islas Canarias
 



Los 26 asentamientos judíos localizados en la actual provincia de León fueron estudiados en 1974 por mi recordado y querido maestro el prof. F. Cantera Burgos, a cuya modélica monografía remito. Allí se indica como aljamas a León, Laguna de Negrillos, Villamañán, Valencia de Don Juan, Mansilla de las Mulas, Valderas, Astorga y Ponferrada. Sus comunidades se agrupan en torno a cuatro puntos fundamentales: Sahagún, León, Astorga y, en menor medida, Ponferrada. Todas ellas en la zona sur de la provincia.

La actual provincia de Zamora contó con 21 asentamientos hasta ahora documentados, en su mayoría situados en el este del territorio provincial, tomando como línea divisoria el curso del río Tera, terreno idóneo para huertos y cría de ganado vacuno y lanar. Estas comunidades se integraban en diócesis zamoranas, excepto Alcañices, junto a la frontera portuguesa, que pertenecía a la sede de Santiago de Compostela, y Belver de los Montes, dependiente de la de Palencia. Sólo Fuentesaúco, Toro, Villalpando y Zamora reciben sistemáticamente la denominación de aljama y, por lo que respecta a Benavente, esta designación no es siempre constante (...)



De todas las provincias que en esta ocasión examino, la de Valladolid es la más abundante en asentamientos judíos: son 48, repartidos con profusión especialmente al norte del río Duero. De ese casi medio centenar son considerados aljama los siguientes: Melgar de Arriba, Villalón de Campos, Cuenca de Campos, Aguilar de Campos, Villafrechós, Montealegre, Medina de Rioseco, Villabrágima, Tordehumos, Urueña, Torrelobatón, Valladolid, Peñafiel, Tordesillas, Medina del Campo y Olmedo. Es la zona de Castilla, junto con la provincia de Palencia, que más aljamas y juderías albergó (...)




Los judíos salmantinos se distribuían en 24 asentamientos de la provincia. Eran considerados aljama los de Alba de Tormes, Béjar, Ciudad Rodrigo, Fuenteguinaldo, Ledesma, Miranda del Castañar, Monleón, Montemayor del Río, Salamanca, Salvatierra de Tormes, San Felices de los Gallegos y Santiago de la Puebla. La población estaba muy repartida en toda la provincia, excepto en la zona noroeste. Los centros más importantes eran sin duda la capital con la cercana Alba de Tormes, Béjar y la populosa y rica comunidad de Ciudad Rodrigo (...)

Las localidades abulenses que contaron con comunidad judía llegan a 17, de las que más de la mitad fueron aljamas: La Adrada, Arévalo, Ávila, El Barco de Ávila, Bonilla de la Sierra, Madrigal de las Altas Torres, Mombeltrán, Piedrahita y Villatoro. Llama la atención que en el amplio entorno de la ciudad de Ávila no exista ninguna otra comunidad judía sino la propia capital, estudiada de manera definitiva por la Dra. P. León Tello, destacada semitista del Archivo Histórico Nacional, de Madrid. Los restantes focos más sobresalientes se sitúan al norte de la provincia, dominados por las aljamas de Arévalo y Madrigal de las Altas Torres, y al suroeste por las de Villatoro, Bonilla de la Sierra, Piedrahita y El Barco de Ávila.

Las comunidades segovianas fueron 13, y a las de Ayllón, Coca, Cuéllar, Fuentidueña, Pedraza y Segovia se las considera aljamas. Se repartían en las orillas o proximidades de cuatro ríos: el Riaza (Maderuelo, Languilla, Ayllón y Riaza), el Duratón (Laguna de Contreras, Fuentidueña y Sepúlveda), el Cega (Cuéllar, Turégano y Pedraza) y el Eresma (Coca y Segovia). El margen comprendido entre los ríos Eresma y Adaja (aproximadamente una cuarta parte de la provincia segoviana) carece de asentamientos conocidos.


Son 18 las localidades sorianas que puede afirmarse que contaron con comunidad judía, mas pocas las que eran consideradas como aljamas: Caracena, Medinaceli, San Esteban de Gormaz, Serón de Nájima y Soria. Estaban distribuidas fundamentalmente en la zona meridional de la provincia (más al norte de Soria sólo aparece la judería de Agreda) y de ordinario en las riberas de los ríos Duero y Jalón(...)

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martes, 11 de junio de 2013

La biblioteca de los Condes de Benavente se distinguió por sus libros de filosofía judía

Así lo afirmó el profesor Manuel Ladero Quesada en entrevista el 25 de Marzo del 2012 en La Opinión de Zamora - leer completa aquí

Genealogía de los Pimentel en el Museo del Castillo en Puebla de Sanabria.




De entre los libros (en la Biblioteca de los Pimentel) destacaba un libro sobre filosofía judía...

Si efectivamente, porque era un poco sorprendente que se encontrara en el inventario La Guía de Perplejos, del andalusí Maimónides (escrita en árabe hacia 1190 y posteriormente traducida al hebreo), porque no se documenta en otras bibliotecas nobiliarias.

¿Por que razón cree que el conde se interesó por esta obra?

Pues según he podido seguir en los estudios de Isabel Beceiro y de Severiano Hernández Vicente, que ha trabajado bastante sobre el Concejo de Benavente, parece ser que el conde tenía, no sé si una especial predilección, pero sí una política de especial protección de la comunidad judía que existía en Benavente, y quizá esa cierta simpatía les pudo inducir a tener cierto gusto por la lectura de esta obra de filosofía judía.

¿El interés por tener una biblioteca se debió mas a su juicio por una moda de la nobleza del bajo medievo o por un verdadero interés por aprender y tener más conocimientos humanistas?

Se podría hablar de una moda, pero yo creo que es mas una tendencia, una evolución de la mentalidad nobiliaria en general en el conjunto de la corona de Castilla. Si es cierto que hay una influencia de las corrientes humanistas y por otro lado un cambio de mentalidad profundo que se va a producir en la nobleza. En el seminario con los alumnos expliqué que la nobleza bajo la corona castellana se sometía a un periodo de crisis importante de bajada de ingresos, de bajada de rentas, y eso hace que vaya modificando muchos de sus hábitos de vida, entre ellos el abandono de sus residencias, digamos exclusivamente rurales, para trasladarse a la ciudad. A partir de ahí se produce un cambio de mentalidad.

¿Qué otros libros figuraban en el inventario?

Buenos había incunables habituales en otras bibliotecas, pero tenían muchas traducciones de autores latinos, de Cicerón, de Séneca, incluso de los humanistas italianos, de Dante, de Petrarca, de Bocaccio... Y también es curioso que tenían obras de contemporáneos suyos castellanos. Las obras del conde de Villena también figuran en las obras de los condes y de otros nobles. En fin, las obras de filosofía judía tal vez es lo que la distingue de las demás bibliotecas.

¿Quién proveía de fondos y de libros a los condes?
Los Condes de Benavente formaban parte de la elite de la corona por decirlo así. En la alta nobleza castellana había entre 30 y 35 familias y los Pimentel eran parte de esa elite. Por eso tenían acceso incluso a la biblioteca real y en aquella época encargaban copias. El Marqués de Santillana es un ejemplo de esto porque era un auténtico bibliófilo. Es posible que Santillana les proveyera, pero es conocido que el propio Juan II le prestó libros al Conde de Benavente.