martes, 5 de junio de 2012

Pavorreales



En su libro Los judíos de la España medieval, siglos VIII-XV, Memoria de Sefarad (2002) 43-53, Julio Valdeón Baruque (1936-2009), Universidad de Valladolid,  relata cómo los pavorreales constituyen símbolos de la resurrección. Su uso en decoraciones son comunes en la cuenca mediterránea y generalmente aparecen en parejas, picotenado diferentes objetos y alrededor de una menorá. 

Los profesores F. Cantera Burgos y J. M. Millás en su clásico libro Las inscripciones hebraicas de España, Madrid, 1956, pág. 352-53, se refieren al significado de estas aves de la siguiente manera:

"A ambos lados del candelabro sagrado (ver Pileta trilingüe más abajo) figuran, enfrentados hacia aquel, dos pavorreales, ave que como el fénix, fue considerada no sólo símbolo de la inmortalidad sino también de la resurrección, a causa del renuevo anual de su pintoresco plumaje. En las lápidas hebraicas con figuras simbólicas es más frecuente hallar frente al candelabro o la palma dos palomas o pájaros, incluso dos gallos; pero en el muro del fondo de la primera de las dos cámaras pintadas en la Vigna Randamini, catatumba judía de la Via Appia, aparecen dos pavorreales, como puede verse en el magnífico Corpus inscriptionum Judaicarum de J. B. Frey".

Entre las decoraciones con pavorreales más antiguas que se conocen están los del techo de un arcosolio de la catacumba judía de la Villa Torlonia en Roma, representando la inmortalidad (Goodenough 1988). Ver la siguiente foto. También los de las catatumbas de Villa Randanini, ambas localizadas al noreste y sureste de Roma respectivamente.



De acuerdo a la enciclopedia judaica (Ed. Michael Berenbaum and Fred Skolnik. Vol. 15. 2nd ed. Detroit: Macmillan Reference USA, 2007. p704), los pavos reales se usaban como ornamentación en el antiguo Israel e incluso en ocasiones especiales se consumía por considerarse una carne limpia. Los pavorreales fueron enviados al rey Salomón desde la India y se mencionan en I Reyes 10:22; II Cron. 9:21. A continuación, dos de las decoraciones con pavos reales más conocidas de España, y al final la descripción de una fachada en el pueblo de Jambrina, a 18 kilómetros de la ciudad de Zamora. 


Las dos primeras fotos vienes acompañadas de las descripciones que ofrece Valdeón Baruque en el libro mencionado más arriba.




Pileta trilingüe
SiglosV - VI

Mármol blanco14 x 57 x 44 cm. Procede de Tarragona. Toledo, Museo Sefardí – Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (Depósito del Museo de Santa Cruz de Toledo, n.º inv. 80)


Bibliografía: Cantera 1955 (2), pp. 151-156; Sánchez Real 1955,pp. 139-140; Cantera y Millás 1956, pp. 350-354; Obras de los museos 1956, p. 23, n.º 118; Alföldy 1975, pp. 466-467; García Iglesias 1978(1), p. 173; López Álvarez 1986, p. 54; La vida judía en Sefarad 1991,p. 251; Noy 1993, pp. 254-256; Rabello 1996, pp. 172-174.

Esta notable pieza —las lápidas trilingües constituyen una rareza— apareció al derribar unas casas en la calle del Enladrillado en Tarragona muy cerca del barrio judío, donde había sido reutilizada como fregadero. 


De forma rectangular, muestra dos orificios de desagüe difíciles de adscribir a una época determinada. Presenta una inscripción junto a diversos símbolos en la cara frontal: en el centro una menorá , el candelabro de siete brazos, flanqueada por el árbol de la vida a la derecha.

Para Noy podría tratarse de un lulav elaborado, y por el sofar a la izquierda. Cierran la composición dos pavos enfrentados, símbolo de la Resurrección, uno a cada lado, uno de los cuales parece picotear los frutos del Árbol de la Vida. Sobre el pavo de la izquierda se lee en hebreo: «Paz sobre Israel, sobre nosotros y sobre nuestros hijos». Encima del de la derecha, en latín: «PAX FIDES»; y debajo de ésta se leen con dificultad tres letras griegas «MAH» cuyo sentido se nos escapa. 

Para unos se trata de una pileta ritual. Noy sugiere la posibilidad de que se trate de un osario y Beinart propuso en un principio que podría ser un sarcófago infantil de los siglos I-III d.C. Noy rebate su propuesta alegando que no existe ningún paralelo entre los sarcófagos actualmente conocidos y que no hay evidencia del uso del hebreo en una época tan temprana. 

Rabello, que la tiene por pila de abluciones, siguiendo a Cantera, que en un primer momento la consideró sepulcral por su decoración, propone ubicarla como pila de abluciones en la entrada de una de las sinagogas de Tarragona. 

Para Noy el hecho de ser trilingüe abona la posibilidad de que sea contemporánea a la de Tortosa, y con similares argumentos Rabello se reafirma en el sigloVI, como máximo del VII. Para Alföldy la forma del trazo horizontal de la A de PAX sugiere que dicha pieza, si es que los motivos decorativos y las inscripciones son coetáneos, no puede ser anterior al siglo V. 






 Lápida de Orihuela, Siglo VI

Piedra caliza blanca18,7 x 18,3 x 2,4 cm, Orihuela, Museo Arqueológico Comarcal (n.º inv. HEB-0000001). 

Bibliografía: Vilar 1957, pp. 337-339; García Iglesias 1978 (1),p. 175; García Moreno 1993, pp. 61-62 y 91.

Fragmento inferior de una losa con diversas representaciones en bajorrelieve. En el centro la base de una menoráh , símbolo de la esperanza del pueblo judío, de la que se conserva el soporte, constituido por una columna con un fuste entorchado y capitel corintio de factura visigoda, y el arranque de dos de los brazos. A ambos lados de ésta aparecen dos pavorreales, símbolo de la Resurrección, el de la izquierda devorando una serpiente y el dela derecha picoteando unos frutos redondos (¿uvas?). 


Una moldura enmarcala escena por la parte inferior y por ambos lados, lo que elimina la posibilidad de que se trate de un friso corrido de mayor extensión. Si bien los motivos representados, de tradición tardorromana, son comunes en toda la cuenca del Mediterráneo, pudiéndose fechar la pieza en algún momento del sigloVI (Barroso y Morín de Pablos 2000, p. 285).

Sin embargo, la posición de los pavos denota una mayor originalidad. Pavorreales picoteando un racimo se encuentran, por ejemplo, en el techo de un arcosolio de la catacumba judía de la Villa Torlonia en Roma, como símbolo de inmortalidad (Goodenough 1988, p. 123), aunque en ningún caso combinado con la imagen de un pavo comiendo una serpiente. 

Sobre las probable influencias bizantinas, no tan evidentes, señaladas por Vilar, creemos que este es un aspecto al que convendría dedicar una mayor atención.
 

Para Vilar podría tratarse de una lápida funeraria, cuya inscripción se encontraría en la parte superior, actualmente desaparecida, o del cancel de una sinagoga. Por sus reducidas dimensiones y por los motivos representados en ella, nos inclinamos por considerarla funeraria, siguiendo algunos paralelos remotos de la ciudad de Roma (Frey, nos 144, 306, 348y 653ª), todos ellos de los siglos III - IVd.C. 

Se desconoce su procedencia y dada la inexistencia de paralelos locales resulta comprometido aventurar una hipótesis. Vilar planteaba la posibilidad de que procediera de Elche (Ilici) o de la propia Orihuela, lo que retrotraería la fecha del primer asentamiento de judíos, pero por el momento no es possible asegurar nada.




Estos pavos reales se encuentran en una fachada de una casa en el pueblo de Jambrina, provincia de Zamora. La posición y la acción de los mismos se asemeja a las descritas en los anteriores. El estilo del relieve remite a una época más reciente y la roseta de ocho pétalos recuerda las decoraciones cristianas por lo que podría tratarse de una representación cripto judía. 

Según David González Maeso, en su libro El legado del judaísmo español, Editorial Nacional, 1972, p. 78, en la sección dedicada a la Cábala, el número ocho remite a la idea de esplendor, mientras que el número cinco (el número de plumas en los pavorreales) simboliza grandeza y bondad. Ambos números pertenecen al lado izquierdo del Sefirot.

Otras referencias:

Plaza de la Piña en el Vaticano; obsérvese la misma referencia de los pavorreales redeando un objeto en este caso una piña, símbolo frutal igualmente recurrente en las escuturas antiguas desde el lejno oriente y en toda la cuenca mediterránea.

El siguiente video habla de otras catatumbas en Italia, estas en Villa Randanini. Observar cómo los pavorreales aparecen en varias áreas de la decoración identificándose así la importancia de esta ave en la tradición hebrea.